Lección 06 Febrero 08 de 2026
- Admin
- 6 feb
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PARA JÓVENES E INTERMEDIOS “La Sanidad de un Cojo”
Propósito: Enseñar a la clase de jóvenes que es Dios quien obra los milagros y no el hombre.
Introducción: En esta lección vamos a estudiar cómo Dios obra los milagros, que los siervos de Dios solo son los instrumentos, porque los hombres no tienen ningún poder.
I. En la puerta la Hermosa, vv. 1-5
a) Obrado a través de Pedro y Juan. Estos dos siervos de Dios subían devotamente al tiempo de la oración, con el propósito también de compartir el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo.
b) Donde encuentran a un hombre paralítico de nacimiento. Dicha condición física era utilizada para pedir limosnas en la entrada del templo, así que en el momento en que el paralítico pedía una limosna, el Espíritu Santo guio a Pedro y a Juan para que el poder de Dios se manifestara y la gente creyera.
c) Quienes curan al enfermo en el nombre de Cristo. Pedro dijo: «Ni tengo plata ni oro, mas lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazareth, levántate y anda». ¡Qué bendición obrada por nuestro Dios Todopoderoso!, porque para Él nada es imposible.
II. Por obediencia y fe, vv. 6-7
a) Dios obró a través de la obediencia de Pedro. El Señor Jesús les había dicho que en su nombre harían grandes milagros, y obedeciendo al Señor, no para lucirse o por capricho, sino realmente para dar evidencias de que tenían la autoridad de Dios en sus vidas.
b) A través de la fe. Otro elemento espiritual, tanto en Pedro como también en el paralítico, fue la fe; el Espíritu de Dios obró en ambos para producir la fe que es galardonada por Dios.
c) En el paralítico se obra el milagro de la sanación. Inmediatamente sus pies atrofiados por la enfermedad fueron restaurados totalmente.
III. Su alabanza a Dios, vv. 8-10
a) Se levantó y se unió a los apóstoles. En cuanto fue sanado, el hombre anteriormente cojo se unió a los apóstoles; no fue ingrato, se unió a los apóstoles que fueron al templo a adorar el nombre de Dios.
b) Y glorificó el nombre de Dios. Inmediatamente empezó a glorificar el nombre de Dios, usando lo que Dios le había restaurado; por eso es que andaba y saltaba para glorificar el nombre de Dios.
c) Y finalmente presentó su gratitud a Dios en un acto de adoración. No podía ser de otra manera; cuando un corazón reconoce a Cristo en su vida, entiende que su vida debe servir para glorificar el nombre de Dios.
Conclusión: Jóvenes, Dios usa la vida de los suyos para honra y gloria de su santo nombre. Amén.


