Lección 08 Febrero 22 de 2026
- Admin
- 6 feb
- 4 Min. de lectura
PARA LOS NIÑOS “Pedro y Juan ante el Concejo”
Propósito: Enseñar que nuestra fe se demuestra con obras y que debemos obedecer a Dios antes que a los hombres.
Introducción: En los tiempos del Señor Jesús, el Sanedrín era el principal magistrado y consejo supremo judío que se reunía en el templo de Jerusalén. Este tenía poder judicial, legislativo y religioso; estaba conformado por 71 miembros entre sacerdotes, ancianos y escribas, y era dirigido por el sumo sacerdote, aunque estaba bajo el control de los romanos. Como ya sabemos, los Sacerdotes en el pueblo de Israel eran descendientes de Aarón, de la tribu de Leví, designados para servir en el templo. Los Saduceos eran un grupo opuesto a los fariseos, formado por personas de elevada posición, influyentes y con altas funciones públicas. Mantenían creencias opuestas a las de los fariseos, de las cuales solo mencionaremos dos: los saduceos negaban 1) la resurrección y 2) la existencia de los ángeles y de los demonios. Injustamente, tanto los sacerdotes, como el magistrado y los saduceos, mandaron encarcelar a Pedro y Juan, y después los llamaron a comparecer ante el concejo, como si hubieran cometido un delito.
I. Cuestionados Acerca de su Autoridad vv. 1-7
Cuando Pedro y Juan hablaban del poder y la salvación en Jesucristo, vinieron las autoridades religiosas y los encarcelaron, porque creían que solo ellos tenían autorización para instruir. También se llenaron de ira, porque hablaban de la resurrección; esto les incomodaba, porque, si Cristo había resucitado, entonces los saduceos quedaban como mentirosos. Así que, entre todos ellos, decidieron mantener a los apóstoles en la cárcel hasta el día siguiente. Algo maravilloso es que, a pesar de la oposición de las autoridades religiosas, “muchos de los que habían oído la palabra creyeron; y fue el número de los varones como cinco mil.” Al otro día, se reunieron los príncipes, ancianos, escribas, Anás, el príncipe de los sacerdotes, Caifás (yerno de Anás), Juan, Alejandro y todos los sacerdotes, para preguntarles a los apóstoles: ¿Con qué autoridad habían hecho ese milagro? Y podemos decir, con tristeza, que con este acontecimiento iniciaba la persecución para la iglesia.11
II. Dan Testimonio de Cristo, vv. 8-14
Lo primero que Pedro les dijo es que habían hecho un beneficio a un hombre enfermo, y que ese hombre estaba en su presencia, sano (no había delito que perseguir). Aclaró que, en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien ellos habían crucificado, y al cual Dios había resucitado de los muertos, el hombre había sido sanado. La piedra desechada había venido a ser la principal piedra del ángulo, indispensable para la estructura completa, porque no hay edificación ni salvación sin Jesucristo, el único y suficiente Salvador, “porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Los del Sanedrín, al escuchar el mensaje de salvación que expusieron Pedro y Juan, quedaron maravillados (porque conocían que eran hombres sencillos, sin estudios, de oficio pescadores); así que atribuyeron el conocimiento de los apóstoles al hecho de que habían sido instruidos por el Señor Jesús en el pasado. Pero la verdadera explicación era que ahora estaban llenos del Espíritu Santo. Además, al tener delante de ellos al hombre cojo sanado, no podían negar el milagro.
III. Permanecen Firmes Frente a las Amenazas, vv. 15-22
A fin de considerar lo que se iba a hacer con los apóstoles, les dijeron que salieran por un momento. En realidad, estaban desconcertados, porque no podían castigar a los apóstoles por haber hecho un acto de misericordia. Así que decidieron prohibirles a Pedro y a Juan que hablasen a la gente del Señor Jesús. Esto fue algo que los apóstoles no pudieron aceptar, pues ellos seguirían predicando; por eso les respondieron que “era necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” Su lealtad y responsabilidad eran para con el Señor. Los apóstoles habían sido testigos de la resurrección y ascensión de Jesucristo, instruidos con sus enseñanzas; por lo tanto, su deber era dar testimonio de su Señor y Salvador. Los gobernantes no pudieron castigar a los apóstoles, porque todo el pueblo sabía que habían realizado un milagro de gracia. El hombre sanado, que tenía más de cuarenta años, era bien conocido, porque su triste estado había estado exhibido en público durante largo tiempo. De modo que todo lo que pudo hacer el Sanedrín fue despedir a los acusados apóstoles con amenazas adicionales.
Conclusión: Niñitos, una gran verdad es que el hombre que había sido sanado había estado pidiendo limosna a la puerta del templo, y las autoridades religiosas nunca habían podido sanarle ni habían tenido un acto de misericordia para con él. Nosotros, los creyentes, no podemos ser indiferentes con los necesitados, porque nuestra fe se demuestra con obras Stg. 2.14-17. Niñitos, otro punto importante de nuestra lección es que “es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres"; esa convicción definió el ministerio de los apóstoles y de los primeros creyentes, quienes se mantuvieron firmes ante la dura persecución. Así que, si alguien nos da un mandamiento u orden contraria a lo que Dios establece en su Palabra Santa, no estamos obligados a cumplirla Hech. 5.29.
CATECISMO INFANTIL
Pregunta No. 41
¿Puede alguien ser salvo por medio de la alianza de obras?
Respuesta: Nadie puede salvarse por la alianza de obras.


