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Lección 04 Enero 25 de 2026

  • Admin
  • 16 ene
  • 11 Min. de lectura

“La Primera Predicación Cristiana”

 

MATERIAL BÍBLICO

1. Lecturas Diarias

Domingo          | Derramamiento del Espíritu de Dios. Joel 2.28-32

Lunes               | Los beneficios del gozo y la preservación. Salmo 16.8-11

Martes             | El Señor da autoridad al Rey. Salmo 110

Miércoles        | Segundo sermón de Pedro. Hechos 3.12-26

Jueves              | El testimonio de los apóstoles ante el sanedrín. Hechos 5.29-32

Viernes            | Discurso de Pedro en casa de Cornelio. Hechos 10.34-43

Sábado             | Discurso de Pablo en Antioquía de Pisidia. Hechos 13.16-41

 

2. Lectura Devocional:

Joel 2.28-32

 

PASAJE IMPRESO:

Hechos 2.14-40

14  Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó su voz, y hablóles diciendo: Varones Judíos, y todos los que habitáis en Jerusalem, esto os sea notorio, y oíd mis palabras.

15  Porque éstos no están borrachos, como vosotros pensáis, siendo la hora tercia del día;

16  Mas esto es lo que fue dicho por el profeta Joel:

17  Y será en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños:

18  Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán.

19  Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo:

20  El sol se volverá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto;

21  Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

22  Varones Israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;

23  A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;

24  Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.

25  Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí: porque está a mi diestra, no seré conmovido.

26  Por lo cual mi corazón se alegró, y gozóse mi lengua; y aun mi carne descansará en esperanza;

27  Que no dejarás mi alma en el infierno, ni darás a tu Santo que vea corrupción.

28  Hicísteme notorios los caminos de la vida; me henchirás de gozo con tu presencia.

29  Varones hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta del día de hoy.

30  Empero siendo profeta, y sabiendo que con juramento le había Dios jurado que del fruto de su lomo, cuanto a la carne, levantaría al Cristo que se sentaría sobre su trono;

31  Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el infierno, ni su carne vio corrupción.

32  A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

33  Así que, levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís.

34  Porque David no subió a los cielos; empero él dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra,

35  Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.

36  Sepa pues ciertísimamente toda la casa de Israel, que a éste Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo.

37  Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?

38  Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

39  Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.

40  Y con otras muchas palabras testificaba y exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación.

 

COMENTARIO BÍBLICO

2.14-21 Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once… Era necesario enseñar a la gente lo que estaba sucediendo en esos momentos en el interior de la Iglesia de Cristo, y fue Pedro el que tuvo que tomar esta gran responsabilidad. No hay muchos que estén dispuestos a tomar este ministerio, pero en el inicio de la obra la necesidad era muy grande. Los discípulos de Jesús fueron pocos, pero sin duda, con la instrucción del Señor estaban capacitados y más que nada guiados ahora por el Espíritu Santo de Dios.

2.22-35 Varones israelitas, oíd estas palabras… El mensaje de la predicación de ese día tenía como objetivo enseñar y demostrar la obra redentora de Jesucristo, y que es necesario que toda la humanidad la conozca. Deben conocer que Jesús vino a este mundo con el único propósito de rescatar a los suyos; su ministerio y su consumación eran de suma importancia en bien de los suyos, porque por ellos vino. Era el momento en que muchos supieran que Jesucristo es el Salvador de nuestras almas, lo cual logró muriendo y resucitando con poder y gloria.

2.37-40 Entonces oído esto, fueron compungidos de corazón… El hombre no sabe lo que tiene que hacer para ser salvo; hay que explicarles claramente conforme a las Escrituras. El mensaje llegó a sus corazones, pero la salvación no les llega automáticamente como muchos creen; tiene que haber arrepentimiento, confesión de pecados y, creyendo en Jesucristo, ser bautizados, justamente como el Señor mandó a sus discípulos.

TEXTO AUREO:

Hechos 2.38

“Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.”

 

LUCES DEL TEXTO AUREO

El primer paso al venir a Cristo es oír la Palabra de Dios, que llama, regenera y conduce al arrepentimiento hasta producir conversión. Así ocurrió en Pentecostés, cuando Pedro predicó a Jesucristo, «al cual vosotros crucificasteis», pero Dios le hizo «Señor y Cristo». Conmovidos por el mensaje, preguntaron: «Varones hermanos, ¿qué haremos?» (Hch. 2.37). Pedro respondió: «Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo» (Hech. 2.38). Al recibir la Palabra y la obra del Espíritu, fueron añadidas como tres mil personas. Hoy cada asistente a la Iglesia debe examinarse para vivir una verdadera conversión a Cristo.

PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN

Punto Histórico

Tiempo: Escrito entre el 60-62 d. C.; los acontecimientos ocurrieron el día de la fiesta de Pentecostés, que tuvo lugar cincuenta días después de la Pascua, alrededor del año 30-33 d. C.

 

Lugar: En Jerusalén.

 

Diccionario Bíblico

Justificados: O “perdonados”, es decir, hechos justos. Hay aquí un paralelismo con el perdón de los pecados. Pablo utiliza este término, sobre todo en Romanos y Gálatas, para referirse a la acción redentora de Dios en favor del que cree en Jesucristo.

 

Verdad Central

En Pentecostés, Pedro explicó que el derramamiento del Espíritu cumple la Palabra de Dios y revela que Jesús, crucificado y resucitado, es el Señor y el Cristo. Su predicación confrontó el pecado, llamó al arrepentimiento, mostrando que la salvación es obra soberana de Dios mediante Su Palabra.

 

Doctrina de la Lección

En esta lección vemos la importancia que, como iglesia, debemos dar a la predicación de la Palabra de Dios, no atendiendo a fábulas compuestas ni a filosofías humanas. La predicación, como observamos aquí, consta de tres aspectos: 1) Tiene una base bíblica: Pedro se basó en el profeta Joel; 2) Apunta a Cristo; y 3) Confronta el pecado y llama al arrepentimiento.

 

BOSQUEJO “La Primera Predicación Cristiana”

 

Propósito: Enfatizar que, en nuestros días, algunos predicadores, queriendo llamar la atención, predican fábulas y cosas vanas, y se olvidan de Cristo Crucificado y Victorioso.

 

Enseñanza Toral: Cristo es el centro de la fe cristiana. Sólo hay un mensaje para el mundo: “Cristo, y a este crucificado”, un tema inagotable. Las verdades eternas nunca pasan de moda, ni dejan de ser. El Cristo crucificado y resucitado es una verdad que, en todo tiempo, debe ser predicada en el mensaje de Dios para los pecadores; ellos necesitan saber que Él es el único que salva.

 

Introducción: El sermón de Pedro fue pronunciado ante la murmuración de algunas gentes sobre los discípulos, que los creían llenos de mosto, e impulsado por el poder del Espíritu Santo, que obraba en él y en los demás apóstoles para testificar de Cristo. El sermón predicado es un modelo del testimonio lleno de poder que el Espíritu Santo puede inspirar al ministro de Dios, y un ejemplo de la prontitud con que debemos aprovechar las oportunidades para testificar de Cristo.

 

I. Acerca de la Profecía de Joel, vv.14-14-21

a) Su cumplimiento. Dios prometió derramar bendiciones espirituales sobre su pueblo, y de manera especial en los postreros días (Jl. 2.28-29). El Espíritu Santo descendió con manifestaciones milagrosas, tal como lo anunció el profeta Joel, y así lo afirmó el apóstol Pedro. Desde entonces, el Espíritu Santo mora en el corazón de todo aquel que reconoce a Jesucristo como su Salvador personal, sin importar su edad o condición; es decir, de mujeres, de ancianos, de jóvenes, de siervos y de libres, pues en Cristo todos somos hijos de Dios (Ro. 14.16-17; 8.9). La época de bendiciones terminará con el grande y espantoso día de Jehová (Jl. 2.30-31). El Señor ha reservado para la manifestación de su ira sobre el mundo incrédulo prodigios y señales hasta ahora desconocidos, pero que tendrán lugar con toda seguridad el día en que Él juzgue al mundo con justicia. La mayor bendición espiritual es la salvación del creyente. Soberanamente y por su gracia, Dios llama a los que eligió para vida, y nadie más será llamado; por eso, debemos pedir que sea Él quien añada a su iglesia a los que serán salvos.

b) Con la virtud del Espíritu Santo. El sermón fue predicado bajo el impulso y poder del Espíritu Santo, en forma sencilla y con fundamento bíblico. Sin la ayuda del Espíritu Santo es imposible predicar con eficiencia. El conocimiento, la consagración, la fe, el valor para testificar, el deseo ardiente de servir, el testimonio conmovedor y toda actividad espiritual no podrán realizarse si no se acude a la dirección de la Tercera Persona de la Trinidad.

c) La promesa en la flor de su cumplimiento. Era la abundancia del poder y de los dones del Espíritu Santo que el Señor derramaba sobre sus hijos. Había llegado la época en que la fe saldría de los moldes judaicos para proyectarse al mundo sin ritualismos, ni formalismos, y si como un torrente de poder y de gracia por el testimonio de los creyentes y la guía del Espíritu.

 

II. Sobre la Obra Redentora de Cristo, vv.22-36

a) Mensaje central de la predicación. Cristo, Varón aprobado por Dios. Se enfatiza su perfecta humanidad. Él tomó de nuestra carne y de nuestros huesos, semejante en todo a nosotros, pero sin pecado, en contraste con el rechazo que de Él hizo el pueblo de Israel. Los prodigios y milagros fueron hechos por el poder de Dios. Sus enemigos lo acusaban de obrar con el poder del diablo. Algunos falsos cristianos niegan los milagros del Señor.

b) Su Muerte estuvo determinado por el consejo y providencia de Dios. “Prendisteis y matasteis… crucificándole.” No murió por accidente, sino de acuerdo con el plan salvador de Dios; por su muerte vivimos nosotros. Cristo resucitado: Dios le levantó conforme a su promesa, glorificándole y exaltándole ahora. Dios cumplió su promesa hecha al pueblo por el profeta Joel, y a nosotros por su Hijo, la cual ha cumplido en este día, derramando el Espíritu Santo sobre ellos; de lo cual eran testigos, y por consiguiente también nosotros, como Iglesia de Cristo.

c) David habló sobre el Cristo, vv.5-32. Dios habló por medio de él y le reveló muchas cosas del porvenir, especialmente sobre el Mesías. Los Salmos abundan en profecías. David había recibido de Dios la promesa de que el Mesías descendería de él, pero al mismo tiempo sería su Señor y Dios (Mt. 22.41-46). Esto enfatiza la naturaleza divina de Jesucristo. David profetizó la resurrección del Señor Jesús. La resurrección ocupó un lugar principal en la predicación del evangelio. Predicaban a un Cristo vivo y victorioso, no a un muerto sin poder. El mensaje de las buenas nuevas, con el poder del Espíritu, siempre tendrá éxito, y las almas vendrán a Cristo para que les sean perdonados sus pecados.

 

III. Un Llamamiento al Arrepentimiento, vv.37-40

a) El llamado de Dios es irresistible. El llamado eficaz que hace el Espíritu Santo al corazón, y que culmina con la confesión de pecado y el arrepentimiento sincero, es acompañado de una fe definida en Cristo como el único que salva. El camino de la salvación, establecido por Dios, viene al conocimiento del hombre por la predicación del evangelio, presentando a Cristo. Dios anhela que su Palabra sea recibida con sinceridad, y para siempre. Algunos la reciben por un momento de emoción, y luego se apartan.

b) La salvación es personal. La confesión de los pecados, el arrepentimiento y la aceptación de Cristo como Salvador necesariamente deben ser una experiencia personal. El arrepentimiento personal es indispensable para ser salvo. El arrepentimiento produce vergüenza y dolor por los pecados cometidos, y dispone al alma a dejarlos al entregarse a Jesucristo.

c) Lo que espera Dios de cada convertido. Que, al creer en Cristo, den los pasos inmediatos para recibir el sacramento del bautismo, llenando los requisitos establecidos por Él; que quite todo impedimento y renuncie al mundo; que sea fiel a Cristo y cierre sus oídos y corazón a toda enseñanza contraria a la Palabra Santa. Las promesas del Señor incluyen también bendición para los hijos, pues estos serán considerados hijos del pacto. Cuando cree el jefe del hogar, se facilita que los demás conozcan la Palabra Santa.

 

Conclusión: Cuando la Iglesia cristiana comenzó a extenderse por todo el mundo, solamente tuvo un mensaje: “Cristo crucificado y resucitado, Señor y Salvador.” En el día de hoy, es necesario enseñar incansablemente que creemos en la muerte vicaria y expiatoria del Señor, que resucitó de los muertos; este es el único mensaje del evangelio. Nosotros también somos testigos del Cristo victorioso, del vencedor de la muerte y de la tumba. No callemos: Cristo vive, y vive en nuestro corazón.

 

CATECISMO MENOR. Pregunta 69

¿Qué se prohíbe en el sexto mandamiento?

El sexto mandamiento prohíbe el destruir nuestra propia vida o el quitar injustamente la de nuestro prójimo, así como también todo lo que tiende a este resultado. Gn. 9.6; Dt. 24.16; Pr. 24.11, 12; Mt. 5.22; 1ª Jn. 3.15.


APLICACIÓN DE LA LECCIÓN

ANÁLISIS SINTÉTICO |  “La Primera Predicación Cristiana” Hechos 2.14-40

1. Después de la venida del Espíritu Santo

2. Presentada por el apóstol Pedro

3. El cumplimiento de la profecía de Joel

4. Jesús fue presentado como el Mesías

5. El arrepentimiento, un mensaje indispensable

 

Cuestionario

1. ¿Cuál fue el primer acontecimiento de la historia de la Iglesia?

2. ¿Cuál fue la respuesta de Pedro a los judíos?

3. ¿Qué lugar ocupa la predicación en la Iglesia?

4. ¿Cuál es el mensaje central de la Iglesia de Cristo?

5. ¿Qué enseñanza nos deja la primera predicación?

 

Enseñanzas Prácticas

1. La predicación de la Palabra de Dios, tomó el lugar central en la Iglesia desde el día de su fundación. Es el legado que nos dejaron los apóstoles y los reformadores del siglo XVI. Es preciso que nuestra Iglesia no olvide que la enseñanza y predicación del Evangelio es y debe ser la prioridad en el culto a Dios.

2.   En este sermón inaugural, el apóstol Pedro predicó a Jesús como el Mesías de Dios, habló de su muerte y resurrección. Temas centrales en la predicación, y finalmente, llamó a sus oyentes al arrepentimiento. La Iglesia y los predicadores no debemos pasar por alto el ejemplo que nos dejó la primera predicación cristiana.

 

 

 

ILUSTRACIÓN. Dos Martín bien diferentes

En el principio de la Reforma, un hombre llamado Martín de Basel llegó al conocimiento de la verdad salvadora del Evangelio; pero temeroso de hacer una confesión pública, que, en aquellos tiempos tendría terribles consecuencias, escribió sobre una hoja de pergamino: «Oh, misericordiosísimo Cristo, yo sé que solamente puedo ser salvo por los méritos de tu sangre. Santo Jesús, acepto tus sufrimientos por mí. Yo te amo, yo te amo». Después levantó una piedra de la pared de su cuarto y ocultó el pergamino allí; donde fue descubierto hace poco tiempo. En el mismo período, Martín Lutero, que había descubierto la misma verdad en Cristo, dijo: —Señor, he declarado tu Palabra delante de los hombres; no me he avergonzado de confesarte ante reyes. El mundo sabe lo que siguió, y hoy día la memoria de Lutero es reverenciada; pero ¿quién se acuerda de Martín de Basel? ¿Cuál será la recompensa de este hombre tímido en la Eternidad? Que no tengamos temor ni vergüenza de predicar el Evangelio, recordemos que es “poder de Dios para salvación”.


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