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Lección 05 Febrero 01 de 2026

  • Admin
  • 6 feb
  • 9 Min. de lectura

“La Primera Iglesia Cristiana”

 

MATERIAL BÍBLICO

Domingo          | Todas las cosas en común. Hechos 4.32-35

Lunes               | Muchas señales y prodigios. Hechos 5.12-16

Martes             | Nuestros deberes cristianos. Romanos 12.9-13

Miércoles        | Generosidad de los macedonios. 2 Corintios 8.1-15

Jueves              | Responsabilidad personal y ayuda a los demás. Gálatas 6.1-5

Viernes            | Jesús enseña sobre las riquezas y sobre seguirle. Mateo 19.16-22

Sábado             | La vida en Cristo. Efesios 4.1-16

 

2. Lectura Devocional:

Salmo 133.1-3

 

PASAJE IMPRESO:

Hechos 2.41-47

41  Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas.

42  Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones.

43  Y toda persona tenía temor: y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.

44  Y todos los que creían estaban juntos ; y tenían todas las cosas comunes;

45  Y vendían las posesiones, y las haciendas, y repartíanlas a  todos, como cada uno había menester.

46  Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,

47  Alabando a Dios, y teniendo gracia con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.

 

COMENTARIO BÍBLICO

2.41 Así que, los que recibieron su palabra… Recibir la Palabra es creer en el mensaje de Jesucristo; hay que creer en Jesucristo y recibirlo con sinceridad en el corazón para ser salvo, porque solo los que lo reciben tienen potestad de ser hechos sus hijos. Juan 1.12: Mas a todos los que le recibieron, dióles potestad de ser hechos hijos de Dios, a los que creen en su nombre:

2.42, 43 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles… La enseñanza recibida debe ser atesorada y mantenerse fiel a lo que hemos creído, sin dejarnos convencer por ninguna otra cosa contraria a lo que hemos aprendido. Los instructores de la Iglesia eran alumnos directos de Jesús; las enseñanzas eran frescas y profundas, y en esa enseñanza debemos mantenernos hasta el día en que el Señor cumpla su promesa de volver.

2.44-47 Y todos los que creían estaban juntos… Cuán importante es esto para la Iglesia de hoy, que a lo largo del tiempo ha olvidado muchas cosas que la Iglesia al principio tenía muy presentes, y una de ellas era la unidad y unanimidad en las cosas espirituales. Como resultado de ello, las cosas materiales les parecían tan comunes y no eran impedimentos para servir al Señor como se debe. Hoy el materialismo nos absorbe antes que las cosas espirituales; hay que volver al principio para estar listos para recibir al Señor en las nubes.

TEXTO AUREO:

Hechos 2.41

“Así que, los que recibieron su palabra, fueron bautizados: y fueron añadidas a ellos aquel día como tres mil personas.”

 

LUCES DEL TEXTO AUREO

Vemos aquí los hermosos comienzos de la Iglesia cristiana, instauración apropiada del nuevo reino bajo la dispensación del Espíritu. La gloriosa recepción del evangelio de nuestro Señor Jesucristo confirmaba la obra divina. Los primeros creyentes tomaron muy en serio el mandato de Cristo de bautizar a los gentiles en el nombre de la Santísima Trinidad. Es probable que los tres mil convertidos fueran bautizados por aspersión, pues en Jerusalén no había suficiente agua, salvo el arroyo de Cedrón. Así sigue el camino cristiano: recibir a Cristo, bautizarse, profesar la fe y unirse a los conversos para proclamar el evangelio a toda criatura.

 

PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN

Punto Histórico

 

Tiempo: Escrito entre el 60-62 d. C.; los acontecimientos ocurrieron el día de la fiesta de Pentecostés, que tuvo lugar cincuenta días después de la Pascua, alrededor del año 30-33 d. C.

Lugar: En Jerusalén.

 

Diccionario Bíblico

Iglesia. Hechos 2.47. Palabra que deriva del término griego ekklesia, “asamblea”, utilizada para designar una reunión de ciudadanos con un propósito concreto (Hch. 19.32, 41). En la Septuaginta el término griego ekklesia se utilizó en diversas ocasiones para traducir el hebreo qahal; de esta manera equivaldría al pueblo de Dios, a quien Él llamó para ser Su pueblo (Ex. 12.16). En esa traducción la iglesia es simplemente Israel.

 

Verdad Central

La primera Iglesia se distinguió por recibir la Palabra, bautizarse, perseverar en la doctrina, la comunión, la oración y la adoración. Vivían en unidad, compartiendo sus posesiones con generosidad y sencillez de corazón. Su testimonio glorificaba a Dios, y el Señor añadía diariamente a los que habían de ser salvos.

 

Doctrina de la Lección

En esta lección aprendemos quiénes forman parte de la Iglesia de Cristo, así como sus características y su manera de vivir. ¿Cómo se identifica a un verdadero miembro de la Iglesia? Una evidencia visible es el arrepentimiento de sus pecados y el acto del bautismo (Mt. 28.18). La otra evidencia es interna: el versículo 47 enseña que es el Señor quien añade a su Iglesia a los que han de ser salvos. El fundamento de Dios permanece firme y lleva este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y apártese de la iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. Los que pertenecen a Él perseverarán hasta el fin.

 

BOSQUEJO “La Primera Iglesia Cristiana”

 

Propósito: Que tengamos la oportunidad de conocer la vida de la primera iglesia cristiana, para aprender de ella y tomar su ejemplo para el bien de nuestra iglesia hoy.

 

Enseñanza toral: Cuando los pecadores se convierten a Cristo cambia su comportamiento ante los demás, por la regeneración que obra en ellos el Espíritu Santo, llevándolos al arrepentimiento. Esta nueva vida se manifiesta en su fidelidad a la doctrina y su testimonio cristiano, útil para la evangelización de otras personas.

 

Introducción: La iglesia de Jerusalén sobresale en la historia del cristianismo por sus características que llaman la atención de los creyentes de hoy. Fue una iglesia que creció en pocos días y manifestó la presencia del Señor Jesús, cosas deseables en este tiempo.

 

I. Sus Miembros, v.41

a) Personas creyentes. Antes de oír el mensaje del evangelio predicado por el apóstol Pedro, eran incrédulos a Cristo. Pero al escuchar el sermón de arrepentimiento creyeron en el Señor Jesús como su Salvador, con grande gozo y fe en Él, lo recibieron como su Salvador. No basta con oír la predicación del evangelio y su mensaje de salvación, debemos recibirlo arrepentidos de pecado y creer en Jesucristo como nuestro Salvador personal. Muchos oyen el mensaje del evangelio y les causa gran admiración el amor de Dios y lo que el Señor Jesús hizo para salvarnos, pero no lo reciben ni creen en Él. ¿Ya creíste en el Señor?

b) Recibieron el bautismo. Todos los que creyeron en aquel día sellaron su fe por medio de la recepción del sacramento del bautismo; de este modo hicieron profesión pública de su fe en Cristo. El Señor ordenó que todos los que creyeran en Él fueran bautizados, Mar. 16.15-16. Posiblemente recibieron una breve pero detallada instrucción para su vida cristiana, como lo necesitan todos los nuevos creyentes en Cristo, aunque hayan nacido en una familia cristiana.

c) Un gran número. El evangelista Lucas narra que aquel día se convirtieron “como tres mil personas”. El Espíritu Santo obró con la predicación del apóstol Pedro para la salvación de esta gran multitud. Este fue un milagro de Dios al dar fe y salvación a los pecadores, Efes. 2.8. Roguemos que el Señor utilice el mensaje de sus siervos para la edificación de la iglesia y la salvación de quienes aún no han creído en Cristo. Todos estos se unieron a la fraternidad de los creyentes. Así recibamos a los nuevos miembros.

 

II. Perseverante y Temerosa de Dios, vv.42-43.

a) Firmes en la doctrina y la comunión. Tan pronto como la iglesia alcanzó esta magnitud en número, se caracterizó por su fidelidad a la doctrina que recibían de los apóstoles. Ellos les enseñaban la vida cristiana, lo que el Maestro les había enseñado a ellos tanto en público como también en privado, Mat. 13.36. Los apóstoles instruían fielmente y los creyentes aprendían y practicaban lo que les enseñaban. Tenían también un santo compañerismo, unidos por la fe en el amor de Cristo, como el Señor le rogó al Padre, Jn. 17.21-23. Vivían en armonía unos con otros. Seamos fieles a la doctrina y vivamos en comunión unos con otros.

b) En celebrar la Santa Cena y orar a Dios. También tenían estas dos cualidades fundamentales de la fe cristiana. Celebraban la cena del Señor y oraban a Dios. Aunque al reunirse para partir el pan, recordando así el sacrificio y muerte del Señor como Él lo había ordenado, Luc. 22.19, también estaba implícito que tenían comidas en común. La oración la habían aprendido desde que estaban en el judaísmo, pero ahora lo hacían enseñados por los apóstoles, en base al ejemplo del Señor Jesús, Mat. 26.41. Edifiquemos nuestra vida espiritual participando de la cena del Señor y orando a Dios siempre.

c) Por las maravillas y señales apostólicas. Todos los acontecimientos sobrenaturales de Pentecostés, la vida santa por la transformación de la conducta que se veía en los cristianos y los milagros que hacían los apóstoles en el nombre y con el poder del Señor causaron gran impresión en la iglesia, que produjo un temor reverente a Dios. Nuestra vida nueva será una maravilla que impacte al mundo y manifieste el poder de Dios.

 

III. En armonía y crecimiento, vv.44-47.

a) Vivían en la comunidad. La historia de Lucas afirma que “estaban juntos y tenían todas las cosas comunes”. Como consecuencia de esto, se ayudaban mutuamente, prestándose los auxilios pertinentes de acuerdo con sus necesidades. Llegaron al grado de vender propiedades materiales para dar auxilios a quienes sufrían crisis económica. No era un sistema comunista como algunos piensan, sino una vida de unidad, armonía y amor en Cristo, como debe ser en la iglesia del Señor. Aprendamos de la primera iglesia.

b) Asistencia al templo. Los creyentes en Cristo no dejaron de asistir al templo como podía pensarse; antes continuaron asistiendo fielmente como lo habían aprendido, Sal. 84.1,4,10. Así lo deben hacer todos los miembros de la iglesia hoy. También tenían reuniones de convivencia para comer juntos; en forma organizada celebraban momentos de fraternidad. Con corazón sincero tenían estos momentos de alegría. Participemos así en los momentos de gozo en la iglesia.

c) Bendecida por Dios. La vida armoniosa de la iglesia fue bendecida por el Señor a través de la conversión de nuevos creyentes. Dios fue glorificado de palabra y de hecho por los miembros de la iglesia, los cuales testificaban lo que Dios había hecho en sus vidas. Todas las personas los admiraban y simpatizaban con ellos por su nueva vida. Así el Señor traía a la fe nuevas almas y las agregó a la iglesia. La predicación del evangelio y la armonía de la iglesia serán el motivo de la bendición de Dios.

 

Conclusión: El testimonio vigoroso y convincente por la virtud del Espíritu Santo trajo un crecimiento permanente de la iglesia como una obra del Señor.

 

CATECISMO MENOR. Pregunta 70

¿Cuál es el séptimo mandamiento?

El séptimo mandamiento es: “No cometerás adulterio”. Ex. 20.14. Dt. 5.18.


Enseñanzas Prácticas

1. La lección de hoy nos enseña, que la Iglesia debe ser perseverante en la doctrina; pues las Escrituras son el fundamento para el crecimiento y la madurez del creyente. Asimismo, la Iglesia primitiva nos enseña que los cristianos debemos vernos como una familia en Cristo.

2.   En el pasaje bíblico de hoy, es evidente que Dios da el crecimiento a la Iglesia. No somos nosotros los que añadimos a los nuevos creyentes, nosotros solo sembramos, pero es Dios quién trae a los pecadores.

 

ILUSTRACIÓN. Conversaciones cristianas

Hace muchos años conversaban tres mujeres en el portal de una casa de cierta calle de Inglaterra. Hablaban de Dios y de cómo Él las había salvado por medio de nuestro Señor Jesucristo, de cómo gozaban ahora de dicha y paz, de cómo Él contestaba sus oraciones y cuán maravilloso era su Señor. Tan entretenidas estaban en la plática contándose de Dios y de su Salvador, que no se dieron cuenta de que un hombre se aproximaba más y más hasta poder oír cuanto ellas estaban diciendo. Él vio que estas humildes mujeres poseían algo real y sublime que él no tenía, algo que nunca había sabido ni experimentado. Jamás olvidó esta conversación. Abandonó desde ese día sus antiguas compañías de gente impía y se dio a buscar el tesoro espiritual que aquellas sencillas señoras poseían. Aquel hombre era Bunyan, que más tarde sería el autor de El Peregrino (1678), interesante alegoría de la vida cristiana. ¿Quiénes eran aquellas mujeres? Nadie sabe sus nombres. Simplemente eran mujeres cristianas que estaban dando testimonio de su fe ardiente y sincera. Jamás podían ellas imaginarse el bien que habría de reportar aquella sencilla conversación, salida de sus piadosos corazones, no tan solamente a un hombre necesitado de luz espiritual, sino, por su medio, a millones de personas, por varias generaciones. Dios permita que todos los que somos parte de la iglesia de Jesucristo, demos testimonio de Su poder transformador en nuestras vidas.


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