Lección 15 Abril 12 de 2026
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“El Discurso de Esteban”
MATERIAL BÍBLICO
Domingo | Abraham, justificado por la fe. Romanos 4.1-25
Lunes | La fe y la vida cristiana. Gálatas 3.6-14
Martes | La fe de los patriarcas. Hebreos 11.1-10
Miércoles | La promesa de un verdadero Profeta. Deuteronomio 18.14-22
Jueves | El becerro de oro. Éxodo 32.1-14
Viernes | El rechazo del Verbo. Juan 1.9-11
Sábado | La oración de Salomón. 1 Reyes 8.27-30
2. Lectura Devocional:
Nehemías 9.7-17
PASAJE IMPRESO:
Hechos 7.1-53
1 EL príncipe de los sacerdotes dijo entonces: ¿Es esto así?
2 Y él dijo: Varones hermanos y padres, oíd: El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en Chârán,
3 Y le dijo: Sal de tu tierra y de tu parentela, y ven a la tierra que te mostraré.
4 Entonces salió de la tierra de los Caldeos, y habitó en Chârán: y de allí, muerto su padre, le traspasó a esta tierra, en la cual vosotros habitáis ahora;
5 Y no le dio herencia en ella, ni aun para asentar un pie: mas le prometió que se la daría en posesión, y a su simiente después de él, no teniendo hijo.
6 Y hablóle Dios así: Que su simiente sería extranjera en tierra ajena, y que los reducirían a servidumbre y maltratarían, por cuatrocientos años.
7 Mas yo juzgaré, dijo Dios, la nación a la cual serán siervos: y después de esto saldrán y me servirán en este lugar.
8 Y dióle el pacto de la circuncisión: y así Abraham engendró a Isaac, y le circuncidó al octavo día; e Isaac a Jacob, y Jacob a los doce patriarcas.
9 Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron a José para Egipto; mas Dios era con él,
10 Y le libró de todas sus tribulaciones, y le dio gracia y sabiduría en la presencia de Faraón, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre Egipto, y sobre toda su casa.
11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y grande tribulación; y nuestros padres no hallaban alimentos.
12 Y como oyese Jacob que había trigo en Egipto, envió a nuestros padres la primera vez.
13 Y en la segunda, José fue conocido de sus hermanos, y fue sabido de Faraón el linaje de José.
14 Y enviando José, hizo venir a su padre Jacob, y a toda su parentela, en número de setenta y cinco personas.
15 Así descendió Jacob a Egipto, donde murió él y nuestros padres;
16 Los cuales fueron trasladados a Sichêm, y puestos en el sepulcro que compró Abraham a precio de dinero de los hijos de Hemor de Sichêm.
17 Mas como se acercaba el tiempo de la promesa, la cual Dios había jurado a Abraham, el pueblo creció y multiplicóse en Egipto,
18 Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía a José.
19 Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrató a nuestros padres, a fin de que pusiesen a peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación.
20 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios: y fue criado tres meses en casa de su padre.
21 Mas siendo puesto al peligro, la hija de Faraón le tomó, y le crió como a hijo suyo.
22 Y fue enseñado Moisés en toda la sabiduría de los egipcios; y era poderoso en sus dichos y hechos.
23 Y cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino voluntad de visitar a sus hermanos los hijos de Israel.
24 Y como vio a uno que era injuriado, defendióle, e hiriendo al Egipcio, vengó al injuriado.
25 Pero él pensaba que sus hermanos entendían que Dios les había de dar salud por su mano; mas ellos no lo habían entendido.
26 Y al día siguiente, riñendo ellos, se les mostró, y los ponía en paz, diciendo: Varones, hermanos sois, ¿por qué os injuriáis los unos a los otros?
27 Entonces el que injuriaba a su prójimo, le rempujó, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez sobre nosotros?
28 ¿Quieres tú matarme, como mataste ayer al Egipcio?
29 A esta palabra Moisés huyó, y se hizo extranjero en tierra de Madián, donde engendró dos hijos.
30 Y cumplidos cuarenta años, un ángel le apareció en el desierto del monte Sinaí, en fuego de llama de una zarza.
31 Entonces Moisés mirando, se maravilló de la visión: y llegándose para considerar, fue hecha a él voz del Señor:
32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob. Mas Moisés, temeroso, no osaba mirar.
33 Y le dijo el Señor: Quita los zapatos de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra santa.
34 He visto, he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído el gemido de ellos, y he descendido para librarlos. Ahora pues, ven, te enviaré a Egipto.
35 A este Moisés, al cual habían rehusado, diciendo: ¿Quién te ha puesto por príncipe y juez? a éste envió Dios por príncipe y redentor con la mano del ángel que le apareció en la zarza.
36 Este los sacó, habiendo hecho prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta años.
37 Este es el Moisés, el cual dijo a los hijos de Israel: Profeta os levantará el Señor Dios vuestro de vuestros hermanos, como yo; a él oiréis.
38 Este es aquél que estuvo en la congregación en el desierto con el ángel que le hablaba en el monte Sinaí, y con nuestros padres; y recibió las palabras de vida para darnos:
39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer; antes le desecharon, y se apartaron de corazón a Egipto,
40 Diciendo a Aarón: Haznos dioses que vayan delante de nosotros; porque a este Moisés, que nos sacó de tierra de Egipto, no sabemos qué le ha acontecido.
41 Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron.
42 Y Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios en el desierto por cuarenta años, casa de Israel?
43 Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios Remphan: figuras que os hicisteis para adorarlas: os transportaré pues, más allá de Babilonia.
44 Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como había ordenado Dios, hablando a Moisés que lo hiciese según la forma que había visto.
45 El cual recibido, metieron también nuestros padres con Josué en la posesión de los Gentiles, que Dios echó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David;
46 El cual halló gracia delante de Dios, y pidió hallar tabernáculo para el Dios de Jacob.
47 Mas Salomón le edificó casa.
48 Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano; como el profeta dice:
49 El cielo es mi trono, y la tierra es el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿o cuál es el lugar de mi reposo?
50 ¿No hizo mi mano todas estas cosas?
51 Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros.
52 ¿A cuál de los profetas no persiguieron vuestros padres? y mataron a los que antes anunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habéis sido entregadores y matadores;
53 Que recibisteis la ley por disposición de ángeles, y no la guardasteis.
COMENTARIO BÍBLICO
7.1-19 Y conmovieron al pueblo, y a los ancianos… Quienes anuncian la Palabra de Dios deben poseer un profundo conocimiento de las Escrituras desde el principio hasta el final, pues así comprenden plenamente la unidad y el propósito de todas las enseñanzas bíblicas, y pueden transmitirlas con la autoridad que proviene de Dios. De esta manera actuó Esteban: usó con fidelidad ese conocimiento, y además aportó detalles que solo aparecen en este elocuente discurso, mostrando que, guiado por el Señor, proclamó su mensaje comenzando desde los patriarcas.
7.20-44 En aquel mismo tiempo nació Moisés, y fue agradable a Dios… Moisés fue preservado maravillosamente en su infancia, porque Dios cuida de manera especial a aquellos a quienes ha destinado para un servicio particular. Y si así protegió al niño Moisés, ¿no asegurará con mayor razón los intereses de su santo Hijo Jesús contra los enemigos que se levantan contra Él? De igual modo, persiguieron a Esteban por defender a Cristo y su evangelio; y en su oposición apelaron a Moisés y a su Ley. Podrían comprender —si no cerraran voluntariamente sus ojos a la luz— que Dios quiere librarlos por medio de este Jesús de una esclavitud más grave que la de Egipto. Aunque los hombres prolonguen sus propias miserias, el Señor cuidará de sus siervos y cumplirá sus designios de misericordia.
7.45-53 El cual recibido, metieron también nuestros padres… Aquí se presenta una seria exhortación dirigida a todo el pueblo, pues les recuerda con firmeza que han actuado igual que sus padres en tiempos pasados, quienes dieron muerte a los profetas de Dios. Ahora, de la misma manera, rechazan al único que puede otorgarles la salvación y la vida eterna. No quieren reconocer que Jesús de Nazareth estuvo en medio de ellos con el propósito de entregar su vida para rescatarlos de la terrible esclavitud del pecado.
TEXTO AUREO:
Hechos 7.51
“Duros de cerviz, é incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo: como vuestros padres, así también vosotros.”
LUCES DEL TEXTO AUREO
Esteban resume la historia espiritual de Israel describiéndolos como duros de cerviz e incircuncisos de corazón, revelando una resistencia constante al Espíritu Santo. No habla con irritación, sino con fidelidad profética, mostrando que la obstinación del pueblo no era reciente, sino continua a lo largo de toda su historia, conforme lo enseña el Antiguo Testamento. Este pasaje evidencia la necesidad de una conversión verdadera a Cristo, capaz de transformar el corazón endurecido. La valentía de Esteban, aun ante la muerte, permanece como un llamado solemne a no rechazar la voz de Dios, sino a rendirse plenamente al Señor.
PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN
Punto Histórico
Tiempo: Escrito entre el 60-62 d. C.; los acontecimientos ocurrieron alrededor del año 30-35 d. C.
Lugar: En Jerusalén.
Diccionario Bíblico
Profeta. El profeta era el elegido por Dios para proclamar Su Palabra en forma de exhortación y, ocasionalmente, de advertencia de castigo. Jesús es presentado como el Profeta, no en el sentido de un profeta más, sino como el «profeta» escatológico presentado por Moisés en Deuteronomio 18.15-16.
Verdad Central
El discurso de Esteban revela que, a lo largo de la historia, Israel resistió constantemente a Dios y rechazó a los mensajeros enviados por Él, culminando en el rechazo del Justo, Jesucristo
Doctrina de la Lección
La defensa de Esteban nos llama a examinar nuestro corazón. Así como Israel cayó en desobediencia por resistir la voz de Dios, también nosotros podemos endurecernos si no atendemos su Palabra. Esta lección nos invita a responder con humildad, arrepentimiento y obediencia cuando Dios nos confronta. Esteban nos anima a mantenernos fieles aun en medio de la oposición, recordándonos que la verdadera fidelidad se demuestra en nuestra disposición de escuchar y obedecer al Señor.
BOSQUEJO “El Discurso de Esteban”
Propósito: Enseñar al cristiano el mensaje del discurso de Esteban para que vivan en comunión personal y verdadera con Dios y no de modo tradicionalista ni ritualista alejados de su voluntad.
Enseñanza toral: En el discurso de Esteban se aprende a enseñar y vivir el Evangelio con valentía. Él enfatizó que Dios está presente en todo lugar y no está limitado a un templo, sino que se debe adorar en todo lugar en espíritu y en verdad. Israel siempre mantuvo una actitud de rechazo al mensaje divino, como lo manifiesta su historia. Esta obstinación muchas veces los condujo a la violencia contra los mensajeros de Dios y con Cristo mismo, al cual mataron y crucificaron. La iglesia del Señor es exhortada a no menospreciar, sino oír y obedecer la voz de Cristo, quien habla hoy por medio de su santa Palabra.
Introducción: La iglesia de hoy no solo debe esforzarse por conocer las historias bíblicas o memorización de trozos bíblicos, sino hallar el mensaje, la enseñanza, la exhortación divina para sus almas en cada doctrina bíblica, pues de esta manera experimentarán una renovación de espíritu, una regeneración que los transformará cada día en conformidad a la imagen de Cristo, Romanos 8.29.
I. Una reseña de los patriarcas, vv. 1-19
a) Abraham, Isaac y Jacob. En la respuesta de Esteban, él explicó públicamente las acusaciones hechas en su contra. Hizo una reseña de los patriarcas, no para recordarles una historia que ellos conocían muy bien, sino para enfatizar que Dios es inmanente e infinito, que se manifiesta y es adorado en todo lugar, y que por tanto no se limita solo a un templo, pues Dios se reveló en toda su gloria a Abraham cuando aún estaba en Mesopotamia. Abraham, Isaac y Jacob fueron probados muchas veces, y de esa manera crecieron en fe y obediencia a Dios hasta llegar a una dependencia total, manifestando una relación personal, cercana y verdadera con el Todopoderoso y habitaron en la tierra de Canaán como peregrinos, esperando las bendiciones celestiales antes que las materiales, Génesis 15.1–6; 14.22–24. En contraste, los miembros del sanedrín se caracterizaban por ser materialistas, tradicionalistas y políticos.
b) La vida del patriarca José. Esteban continuó su discurso enfatizando la fidelidad de Dios en la vida del patriarca José. Él no asistió al templo, pues este aún no existía; sin embargo, la presencia y la gracia de Dios estuvo con él todo el tiempo. Su vida es un antitipo de Cristo, porque sus hermanos, movidos por la envidia y el odio, lo vendieron y fue llevado a Egipto; pero Dios lo usó como instrumento para preservar la vida de su familia. Los judíos, como sus antepasados israelitas, tenían la costumbre de rechazar a los siervos de Dios que comunicaban su palabra, hasta llegar a rechazar al Mesías Salvador, Juan 1.11–12. Pero en su discurso, Esteban no estuvo interesado en defenderse, sino que, teniendo la oportunidad delante del concilio, les predicó la verdad sobre Jesucristo el Salvador.
c) Israel en Egipto. Setenta y cinco almas descendientes de Jacob fueron a Egipto, añadiéndose a esta lista los cinco hijos de José nacidos allí. En aquella tierra extranjera murieron los patriarcas, pero sus cuerpos fueron trasladados a Siquem y puestos en el sepulcro comprado por Abraham, pues murieron creyendo en las promesas de Dios, Génesis 15.16–21. Con el paso del tiempo, el pueblo se multiplicó en gran manera. También cambiaron las circunstancias: surgió un faraón opresor que los convirtió en esclavos y los maltrató con trabajos forzados. Determinó además matar a los recién nacidos varones para reducir su número y evitar que siguieran multiplicándose. Ante tanta aflicción, el pueblo clamó, y en respuesta, Dios preparó y envió a Moisés, su siervo, como libertador, Éxodo 2.23–25; 3.9–10. Así mostró el Señor su fidelidad a sus promesas, su misericordia y sus propósitos en la vida de su pueblo.
II. Sobre Moisés el libertador, vv. 20-44
a) Su niñez y juventud. Moisés fue preservado por Dios en su niñez y juventud, fue instruido en la sabiduría de los egipcios, fue poderoso en sus palabras y obras, pero al cumplir cuarenta años, tomó la decisión de identificarse con su pueblo, prefiriendo sufrir la esclavitud con ellos que disfrutar de las comodidades del pecado. Ofreció ayuda para la libertad de su pueblo pero fue rechazado; así Cristo fue rechazado por su pueblo como Rey y Salvador, Juan 19.12-15.
b) Su preparación y ministerio. Huyó al desierto y permaneció durante cuarenta años en Madián. Mientras cuidaba las ovejas de su suegro Jethro, al pie del monte Sinaí, Dios se le apareció y lo llamó desde una zarza ardiente; después de instruirle, le comisionó para liberar a su pueblo de la esclavitud en Egipto, a pesar del rechazo previo de Israel. Dios lo puso como príncipe y redentor dándole autoridad y poder para hacer prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y de esta manera los egipcios y los israelitas conocieron que Jehová es Dios, único vivo y verdadero y Todopoderoso. Moisés prometió a Israel que vendría después de él otro profeta, refiriéndose a la venida del Mesías, y les advirtió escucharlo. Moisés entregó la ley al pueblo para constituirlo un pueblo santo y especial para cumplir los propósitos divinos.
c) La respuesta del pueblo al ministerio de Moisés. El pueblo rechazó a Moisés y la obra de Dios a través de él; no quisieron obedecerle, sino que lo desecharon y se apartaron, haciendo su propia religión, pues se hicieron un becerro de oro y le ofrecieron sacrificios con algarabía, perdurando en idolatrías en épocas posteriores, provocando la ira de Dios, quien los envió a cautiverio por los babilonios. Esteban señaló que los israelitas adoraban al templo en vez de adorar al Dios vivo y verdadero; como Israel en el desierto adoró al becerro de oro, ellos adoraban la obra de sus manos. Pero aun cuando Israel rechazó a Dios todavía tenían el tabernáculo y más tarde el templo, en que Dios manifestó su presencia en medio de su pueblo.
III. Acerca de David, Salomón y los profetas, vv. 45-53
a) David y Salomón. David amó a Dios y asistió a su santo templo (tabernáculo); prefería estar un día en los atrios del templo que mil fuera de ellos, Salmo 27.4; 84.10. Salomón construyó el primer templo y ofreció sacrificios a Dios; ambos reconocieron la majestad, omnipresencia y grandeza de Dios. Esteban aclaró que el Altísimo no habita en templos hechos de mano, porque es infinito y majestuoso. Muchos cristianos tratan de confinar a Dios en un solo lugar, estando ausente del resto de sus vidas. Pero la casa de Dios no solo es un edificio, sino un símbolo de nuestra relación con Él, porque cada cristiano es templo del Espíritu Santo. Recuerde que la esencia de la adoración es la relación personal con Dios, vivir para su gloria en todos los aspectos de la vida.
b) Los profetas. Fueron siervos de Dios elegidos para comunicar fielmente su mensaje al pueblo; a menudo enfrentaron oposición y persecución, pues Israel tenía la tendencia de rechazar a aquellos que proclamaban la verdad de Dios. Esteban señaló al concilio su pecado, usando términos del Antiguo Testamento, pues los llama «duros de cerviz» e «incircuncisos de corazón», y se trata de una persona obstinada, orgullosa y terca, que se niega a cambiar y someterse a Dios; no está dispuesta a escuchar ni aprender, Éxodo 32.9; Jeremías 9.26; Deuteronomio 10.16. Ellos estaban rechazando el mensaje y obra del Espíritu Santo, como lo hicieron sus padres, que persiguieron a los profetas, mataron a Jesucristo el Justo, aun cuando tenían el conocimiento de la ley. Israel se enorgullecía de la circuncisión, porque era señal del pacto de Dios con su pueblo, separándolo de los gentiles, pero se abocaron al ritual externo y no a la circuncisión del corazón.
c) Recibieron la ley por disposición de ángeles y no la guardaron. La predicación de Esteban fue clara y le dijo la verdad, porque los judíos se enorgullecían de su obediencia a la ley como el apóstol Pablo antes de convertirse a Cristo, Filipenses 3.6. El cristiano debe recordar que la ley es el camino de los elegidos, y se obedece en gratitud al Señor por la salvación por medio de Jesucristo. Se exhorta al cristiano a no distraerse en las creencias y tradiciones de hombres, ni olvidar sus compromisos con el Señor, sino ser fieles en cumplir la ley como una expresión de amor, fe y de esperanza.
Conclusión: El discurso de Esteban reseñó la vida de los patriarcas, Abraham, Isaac, Jacob, José y las doce tribus, también el ministerio de Moisés el libertador, del rey David y de Salomón, y la actitud de Israel ante el mensaje de los profetas para enfatizar a los miembros del concilio que Dios no está confinado a un solo lugar, pues es omnipresente y majestuoso; ha manifestado su presencia y gloria al hombre en cualquier lugar para comunicarle sus propósitos.
CATECISMO MENOR. Pregunta 80
¿Qué se nos exige en el décimo mandamiento?
El décimo mandamiento nos exige que nos contentemos con nuestra propia condición, y que tengamos siempre una justa y caritativa disposición de ánimo respecto de nuestro prójimo y de todo lo que es suyo. He. 13.5; Lv. 19.18; Sal. 34.1; Fil. 4.11; 1ª Ti. 6.6; He. 13.5; Lc. 15.6, 9, 11-32; Ro. 12.15; 1ª Co. 13.4-6; Fil. 2.4.
APLICACIÓN DE LA LECCIÓN
ANÁLISIS SINTÉTICO | “El Discurso de Esteban” Hechos 7:1-53
1. La defensa magistral de Esteban
2. Hizo una recapitulación del Antiguo Testamento
3. Habló de los patriarcas
4. Habló de Moisés, David, Salomón y los profetas
5. Fundamentó la fe cristiana
Cuestionario
1. ¿Quién es el Dios la gloria?
2. ¿Cómo empieza el discurso de Esteban?
3. ¿Cuál fue el propósito de este discurso?
4. ¿Qué aprendemos de Esteban y de su discurso?
5. ¿Qué le costó a Esteban dar este discurso?
Enseñanzas Prácticas
1. Esteban decidió, porque lo vio necesario, hacer una defensa, la cual fue detallada y magistral. Con ella, fundamentó la fe cristiana en el Antiguo Testamento. Nosotros también, estamos obligados a contender eficazmente por la fe que fue dada una vez a los santos (Judas 3).
2. El ministro de la Palabra, no fue llamado para quedar bien con los hombres, ni para buscar la gloria de ellos (fama). Fue llamado, para declarar la verdad de Dios, sí con amor, pero también con fidelidad, gracia y sabiduría. Hermanos, debemos entregar nuestro mensaje con poder de lo alto, por la salvación de las almas, sin importar el costo que esto implique. Oremos, porque el Señor llene de su Espíritu a sus siervos, para que hablen con autoridad y confianza Su bendita Palabra.
ILUSTRACIÓN. Cómo pasaría su último día
Una señora preguntó cierta vez a Juan Wesley: —Suponiendo que usted supiera que habría de morir mañana a la noche, a las doce, ¿cómo pasaría usted el tiempo entretanto? —Pues, señora —replicó Wesley—, lo pasaría como pienso pasarlo. Predicaría esta noche en Gloucester y otra vez mañana a las cinco de la mañana: después de eso, iría a Tewkesbuy, predicaría por la tarde y me reuniría con las sociedades por la noche. Luego me presentaría en casa del amigo Martín, que espera hospedarme, conversaría y oraría con la familia como de costumbre, me retiraría a las diez a mi cuarto, me encomendaría a mi Padre Celestial, me acostaría a descansar y me despertaría en la gloria. Que todos los siervos del Señor seamos diligentes en el ministerio que Dios nos encomendó.


