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Lección 16 Abril 19 de 2026

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  • hace 2 horas
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“El Martirio de Esteban”

 

MATERIAL BÍBLICO

1. Lecturas Diarias

Domingo         | El profeta Miqueas es encarcelado. 1 Reyes 22.24-27

Lunes               | El profeta llorón. Jeremías 15.10-18

Martes             | Amós acusado por Amasías. Amós 7.10-13

Miércoles        | Muerte de Zacarías. 2 Crónicas 24.20-21

Jueves              | La fe y sus héroes. Hebreos 11.32-40

Viernes            | Lamentación sobre Jerusalén. Mateo 23.37-39

Sábado            | Sufrimientos por causa de Cristo. 1 Tesalonicenses 2.13-16

 

2. Lectura Devocional:

Lucas 23.26-34

 

PASAJE IMPRESO:

Hechos 7.54 – 60; 8.1-2

54  Y oyendo estas cosas, regañaban de sus corazones, y crujían los dientes contra él.

55  Mas él, estando lleno de Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a  Jesús que estaba a  la diestra de Dios,

56  Y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que está a  la diestra de Dios.

57  Entonces dando grandes voces, se taparon sus oídos, y arremetieron unánimes contra él;

58  Y echándolo fuera de la ciudad, le apedreaban: y los testigos pusieron sus vestidos a  los pies de un mancebo que se llamaba Saulo.

59  Y apedrearon a  Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.

60  Y puesto de rodillas, clamó a  gran voz: Señor, no les imputes este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.

1  Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles.

2  Y llevaron a  enterrar a  Esteban varones piadosos, e hicieron gran llanto sobre él.

 

COMENTARIO BÍBLICO

7.54-56 Y oyendo estas cosas, regañaban en sus corazones… En medio del sufrimiento contamos con las promesas de consuelo de nuestro Dios, porque Él aseguró que estaría con nosotros todos los días. Esteban recibió una confirmación que hoy también fortalece nuestra fe: saber que el Señor está allí, esperándonos cuando llegue nuestro tiempo. Él mismo lo dijo: “voy, pues, a preparar lugar para vosotros”. Con esa confianza debemos perseverar hasta el final, ocurra lo que ocurra.

7.57-60 Entonces, dando grandes voces… Así como el Señor Jesús, Esteban clamó pidiendo que el Señor recibiera su espíritu, mostrando la esperanza que sostiene al creyente al morir: cerrar los ojos en esta vida para abrirlos en la presencia del Señor y contemplar Su rostro eternamente. Además, elevó una súplica a favor de quienes lo atacaban, rogando que Dios no les imputara tan grave pecado, pues quitaban la vida a un hombre justo cuyo único deseo era que ellos alcanzaran la salvación.

8.1, 2 Y Saulo consentía en su muerte… La iglesia se entristece cuando los grandes hombres de Dios parten de este mundo, porque dejan huellas imborrables por el ministerio que realizaron; sin embargo, siempre habrá a quien Dios levante para continuar Su obra. Hombres piadosos acompañaron a Esteban en su funeral y lloraron, pues no le fue permitido seguir desarrollando un ministerio que se perfilaba como muy prometedor para el bien de la Iglesia de Cristo.

 

TEXTO AUREO:

Hechos 7.59

“Y apedrearon á Esteban, invocando él y diciendo: Señor Jesús, recibe mi espíritu.”

 

LUCES DEL TEXTO AUREO

En su martirio, Esteban dirige a Cristo la misma oración que Jesús elevó al Padre en la cruz, demostrando que reconoce al Hijo como verdadero Dios digno de adoración. Su entrega del espíritu al Señor expresa una fe firme, tranquila y victoriosa, confiando en que Cristo guardaría su alma para la eternidad. Esta certeza coincide con la confesión paulina: «Yo sé a quién he creído…» (2 Timoteo 1.12). El ejemplo de Esteban exhorta a la Iglesia a vivir con plena seguridad en Cristo, de modo que, llegado el día final, podamos decir con la misma confianza: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Que esta convicción viva siempre en nosotros para que podamos exclamar en el momento de nuestro llamado: Señor Jesús recibe mi espíritu.

 

PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN

 

Punto Histórico

Tiempo: Escrito entre el 60-62 d. C.; los acontecimientos ocurrieron alrededor del año 30-35 d. C.Lugar: En Jerusalén.

 

Diccionario Bíblico

Mártir. Término griego que significa ‘testigo’. En los Evangelios la palabra conserva ese significado original. Testifica su fe en Cristo hasta el punto de dar su vida por ella.

 

Verdad Central

El martirio de Esteban pone en evidencia que la fidelidad a Cristo sostiene al creyente aun ante la muerte: lleno de Espíritu, vio la gloria del Señor, oró por sus enemigos y entregó su espíritu confiado en Jesús.

 

Doctrina de la Lección

Esta lección nos muestra cómo Dios fortalece a sus mártires. Aunque enfrentan una muerte inminente, no están dominados por el temor, porque el Espíritu Santo los llena y les permite contemplar la gloria de Dios. Así ocurrió con Esteban, quien vio al Hijo del hombre a la diestra del Padre. Esta verdad nos recuerda que, al morir, el espíritu del creyente es recibido en gloria por el Señor Jesús. Por eso podemos afirmar con certeza: para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia, Fil. 1.21.

 

BOSQUEJO “El Martirio de Esteban”

Propósito: Presentar a los alumnos que Dios confortó a Esteban durante su martirio y muerte, pues vio su gloria y a Cristo sentado a la diestra de Dios, y se encomendó en sus manos. El Señor estará con cada cristiano en la adversidad o cuando se aproxime su partida a la presencia del Señor.

Enseñanza toral: Esteban, uno de los primeros diáconos de la iglesia, al predicar el Evangelio ante el sanedrín (cuyos miembros habían endurecido su corazón), fue rechazado y muerto, porque él dio testimonio de ver la gloria de Dios, como la experiencia de muchos profetas; también dio testimonio de ver al Hijo de Dios sentado a la diestra del Padre. Por esta razón sus opositores se apresuraron a apedrearlo considerándolo un blasfemo, pero Esteban se encomendó en las manos de su Padre.

 

Introducción: Las formas de persecución en la iglesia primitiva fueron variadas: algunos fueron expulsados de las sinagogas, otros fueron arrestados, torturados y algunos fueron ejecutados, como Esteban, Jacobo, Antipas, etc. En el siglo II y III d.C., algunos emperadores romanos fueron crueles perseguidores del cristianismo. Se destacan 10 persecuciones generales: de Nerón, Domiciano, Trajano, Adriano, Marco Aurelio, Septimio Severo, Maximino Tracio, Decio, Valeriano y Diocleciano.

 

I. Su visión de la gloria de Dios, vv. 54-56

a) Sus opositores regañaban de sus corazones y crujían los dientes. Los miembros del concilio ya habían escuchado el Evangelio por Cristo y por sus apóstoles, pero seguían insensibles, y su enojo aumentaba a medida que oían el sermón. Esteban estaba lleno del Espíritu Santo, pero ellos estaban llenos de ira, al grado de crujir los dientes, pues sentían furia al escuchar la Palabra de Dios que les mostraba su rebelión, desobediencia y rechazo. Los miembros del concilio eran religiosos, prominentes, exitosos, maestros de Israel, pero cerraron su corazón a la obra regeneradora del Espíritu Santo. Su acción de rechinar los dientes anticipó lo que estarían haciendo en el infierno, pues allí será el lloro y crujir de dientes (Mateo 8.11, 12; 13.41, 42).

b) Esteban vio la gloria de Dios. Fue llevado ante el concilio, luego al martirio, pero sobre todo fue llevado a contemplar la presencia de Dios antes de su muerte. Vio la gloria de Dios, como los profetas Isaías, Ezequiel, Pablo y Juan (Isaías 6.1-3), pero Esteban también tuvo el privilegio de ver a Jesús resucitado en estado glorificado y sentado a la diestra de Dios. El nuevo nacimiento o conversión permite al hombre ver y entrar al reino de Dios (Juan 3.3-6), de manera que debe vivir para la gloria de Dios. En momentos de dificultad el cristiano debe alzar sus ojos al cielo para contemplar la grandeza del Señor, el cual tiene el control de todas las cosas.

c) Esteban vio a Jesús que estaba a la diestra de Dios. Significa que Jesús ha sido exaltado a su posición anterior de autoridad, poder, honor y soberanía sobre toda la creación y para someter a todos sus enemigos por debajo de sus pies (Salmo 110; Efesios 1.20). Es el Dios Hijo, el Señor de señores y Rey de reyes, digno de honor, gloria y honra (Apocalipsis 7.10-12). Además está a la diestra del Padre para interceder por su pueblo redimido (Romanos 8.34), y garantiza el acceso continuo del creyente a la presencia de Dios; y después de preparar lugar celestial para los suyos vendrá otra vez con poder y gloria para juzgar a los impíos.

 

 

II. La intercesión por sus verdugos, vv. 57-60

a) Lo apedrearon. La reacción de hombres religiosos pero impíos, hombres mayores y distinguidos que se comportaban sin control, llenos de ira, alzaron la voz y se taparon los oídos para no seguir escuchando más la verdad del Evangelio. Cuando Esteban declaró que vio a Jesús sentado a la diestra de Dios, fue insoportable a sus oídos, lo consideraron blasfemo y tuvieron la misma reacción que cuando crucificaron a Cristo (Mateo 26.64-66; Juan 16.2). La valentía de Esteban es ejemplar para el cristiano de hoy al enfrentar las adversidades.

b) Esteban encomendó su espíritu a Cristo. En su oración manifestó confianza en el Señor, así como el salmista al momento de su muerte (Salmo 31.5); no respondió con rencor ni venganza, sino con fe y esperanza. El martirio de Esteban muestra que la fe en Cristo no es una creencia vana, sino una convicción de salvación y vida eterna. Es necesario para el cristiano las preguntas siguientes: ¿Está dispuesto a entregar su vida a Dios como lo hizo Esteban? ¿Puede amar y perdonar a sus enemigos en circunstancias más adversas? El cristiano que padece por Cristo es bienaventurado (Mateo 5.11, 12). Comenta Spurgeon: «Esteban murió en pleno servicio (diácono de la iglesia), su cuerpo junto con su carga quedó tendido y al instante cesó de trabajar y de vivir, así Dios fue glorificado en su partida».

c) No les imputes este pecado. Así como Cristo murió en la cruz intercediendo por sus asesinos (Lucas 23.34), Esteban se arrodilló en el momento de la lapidación y oró diciendo: «No les imputes este pecado». Spurgeon comenta: «Esteban murió no rodeado de amigos que lloraban, sino de enemigos que rechinaban los dientes; ningún himno sagrado alegró su lecho de muerte, sino los gritos y alaridos de una multitud; no tuvo una almohada, sino duras y crueles rocas; golpeado y magullado se recostó para dormir y despertó en el Señor». Dios escuchó su oración, porque Saulo se convirtió y se entregó al santo ministerio, siendo de mucha bendición para la extensión del Evangelio. Quizá se pueda ver que el ministerio de Esteban, lleno de poder y elocuencia, se vio truncado y parece que terminó en un fracaso, pero la sangre de los mártires dio frutos en la extensión de la iglesia.

 

III. El gran funeral, vv. 1, 2

a) Saulo consentía en su muerte. Saulo no solo dio su voto y estuvo de acuerdo en la muerte de Esteban, sino que encabezó la persecución de los cristianos en Jerusalén y sus regiones cercanas. Fue uno de los principales oponentes para erradicar el cristianismo: los castigó, obligó a blasfemar y con furia los persiguió incluso hasta ciudades extranjeras (Hechos 26.11). Sin embargo, la gracia de Dios fue mayor para con él; lo llamó y envió al santo ministerio para sufrir y predicar a Cristo (Hechos 9.15, 16; 1 Timoteo 1.12-15). Su ministerio fue muchas veces parecido al de Esteban, porque predicó con poder, prodigios y milagros en las sinagogas y lugares públicos; fue azotado, encarcelado, padeció de muchas formas, pero fue fiel en cumplimiento de su misión hasta la muerte (2 Timoteo 4.6, 7).

b) Se hizo una gran persecución a la iglesia de Jerusalén. La iglesia de Jerusalén estaba formada por numerosos convertidos a Cristo a partir del descenso del Espíritu Santo en Pentecostés, perseverando en la doctrina bíblica, adoración al Señor y en el amor fraternal. Sin embargo, el Señor permitió esta terrible persecución para que salieran de su zona de confort y llevaran a cabo la gran comisión (Marcos 16.15; Hechos 1.8). Los apóstoles permanecieron en Jerusalén todavía por un tiempo, a pesar de la persecución, por necesidad de apacentar a la iglesia que aún quedó. MacArthur comenta que los que salieron de Jerusalén fueron principalmente los judíos helenistas mientras que los hebreos permanecieron en su tierra. La palabra «esparcidos» en la lengua original refiere a una acción de plantar o regar semillas, por lo que la persecución fue conforme a la voluntad permisiva de Dios, y «todas las cosas ayudan a bien a los que a Dios aman» (Romanos 8.28).

c) Lo enterraron varones piadosos. Esteban fue uno de los siete diáconos de la iglesia de Jerusalén, escogido para ayudar en el servicio de la iglesia y aun en la predicación del Evangelio, motivo por el cual murió apedreado. Lo enterraron unos varones piadosos e hicieron gran llanto sobre él; así lo honraron y cuidaron, aunque la tradición judía prohibía tal acto en los ejecutados. Cuando la adversidad venga para aplastarnos, recordemos la fe, valentía y fidelidad de los mártires de la iglesia.

 

Conclusión: En el martirio de Esteban tuvo una visión de la gloria de Dios, vio a Cristo sentado a la diestra del Padre, y encomendó su espíritu en sus manos; intercedió por sus opositores rogando que Dios no les impute ese pecado, y fue fiel hasta la muerte. Lo enterraron varones piadosos.

 

CATECISMO MENOR. Pregunta 81

¿Qué se nos prohíbe en el décimo mandamiento?

El décimo mandamiento nos prohíbe todo descontento de nuestra propia condición; la envidia, o pesar del bien de nuestro prójimo; y todo deseo o afición desordenada hacia las cosas que son suyas. 1ª Co. 10.10; Stg. 3.14-16; Ga. 5.26; Col. 3.5.


APLICACIÓN DE LA LECCIÓN

ANÁLISIS SINTÉTICO | “El Martirio de Esteban” Hechos 7:54-8:2

1. Después de su discurso

2. No todos reciben la Palabra de Dios

3. El predicador lleno del Espíritu Santo y los oyentes llenos de ira

4. La visión de la gloria de Dios

5. Esteban oró por sus verdugos

 

Cuestionario

1. ¿Por qué apedrearon a Esteban?

2. ¿Cuál fue la visión de Esteban?

3. ¿Por qué se menciona a Saulo?

4. ¿Qué fue lo último que hizo Esteban?

5. ¿Qué aprendimos hoy?

 

Enseñanzas Prácticas

1. En la lección de hoy, vemos la respuesta de la incredulidad, pues los de duro corazón reaccionan en contra cuando escuchan la Palabra divina. Lejos de reconocer y arrepentirse de sus pecados, rechazan a Dios y a sus mensajeros. Oremos para que Dios toque los corazones de los incrédulos y asegurémonos de que el nuestro no sea insensible al Espíritu Santo.

2.  Esteban aprendió de su Maestro y Salvador Jesucristo, pues el Señor desde la cruz clamó: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23.34). Y así también Esteban, cuando fue martirizado, clamó por el perdón de sus verdugos. Que Dios nos haga crecer en gracia, para que sigamos el ejemplo de nuestro Salvador, de tal manera que no seamos vencidos de lo malo, sino que podamos vencer con el bien el mal.

 

ILUSTRACIÓN. El más alto honor

Durante la persecución de María la Sanguinaria, un cristiano que estaba en la cárcel esperando su sentencia de muerte escribió a un amigo: «Soy un prisionero por Cristo, ¿no es este el mayor honor para un pobre gusano como yo? No todos los santos han tenido este honor. Ninguno de los títulos que he obtenido en la universidad es comparable con este, el de ser un prisionero por amor de Jesucristo». Seamos fieles a nuestro Señor y Salvador, aún si fuera necesario morir por Su Nombre.


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