Lección 04 Enero 25 de 2026
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- 16 ene
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PARA LOS NIÑOS “La Primera Predicación Cristiana”
Propósito: Enseñar que los pecados son perdonados como resultado de la fe en Jesucristo, no como resultado del bautismo.
Introducción: Pedro, el discípulo temeroso que negó al Señor Jesucristo, ahora con valor se dirige a todos los presentes, porque la venida del Espíritu Santo lo ha transformado. Recordemos que el Señor le dijo a Pedro que le daría las llaves del reino de los cielos Mt. 16.19. En esta lección veremos que hizo uso de estas llaves, porque abrió la puerta a los judíos y más tarde a los gentiles. Algo importante que no se nos debe olvidar es que esas llaves son las buenas nuevas de salvación; por eso fue el primero en predicar el evangelio de Jesucristo, después de la venida del Espíritu Santo. No es como muchos erróneamente dicen que está en el cielo en la entrada, abriendo o cerrando la puerta, esto no es así, sino que Pedro abrió la puerta porque fue quien pronunció la primera predicación del evangelio el día del Pentecostés.
I. Acerca de la Profecía de Joel, vv. 14-21
Pedro, al ver que muchos se burlaban y decían que estaban ebrios o borrachos, no tardó en ponerse de pie y levantar la voz para explicar a los judíos que lo sucedido no era a causa del mosto o de alguna bebida embriagante, pues era la hora tercia del día (es decir las nueve de la mañana, muy temprano para estar borrachos); y explica que lo sucedido era porque el Espíritu de Dios había sido dado como lo había profetizado Joel Jl. 2.28. Debemos entender que las profecías tienen un cumplimiento parcial en un tiempo cercano y otro cumplimiento total y posterior. Por esta razón la profecía de Joel solo se había cumplido parcialmente, pero se cumplirá en su totalidad al final de los tiempos Jl. 2.29-31, ya que menciona que las señales sobrenaturales en los cielos y tierra serán antes que venga “el día del Señor”, es decir hasta que el Señor Jesucristo se manifieste en su segunda venida para destruir a sus enemigos y para reinar en poder y gran gloria. Pedro termina la primera parte de este hermoso mensaje con la promesa de que: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Porque Jesucristo es el único camino de salvación.
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II. Sobre la Obra Redentora de Cristo, vv. 22-36
Pedro les habla de la maravillosa noticia de que Jesús que había sido crucificado es Señor y Cristo; les recordó Su vida, muerte, resurrección, ascensión y glorificación. Porque el Señor Jesús no había quedado en el sepulcro, sino que resucitado subió cielo, porque venció la muerte con gran poder y gloria, porque era imposible que fuera retenido en el sepulcro, las profecías del Antiguo Testamento anunciaban Su resurrección. David escribió proféticamente “Porque no dejarás mi alma en el sepulcro; Ni permitirás que tu santo vea corrupción.” Sal. 16.10; recordemos que Dios le había prometido que vendría uno de sus descendientes para sentarse en su trono para siempre, Pedro les declaró que esta profecía se cumplió en Jesús de Nazaret, y que esta era la explicación de lo que había sucedido en Jerusalem. David había predicho también la exaltación del Mesías Sal. 110.1. Y les dijo: “Este Jesús que vosotros crucificasteis, Dios ha hecho Señor y Cristo”. Ellos habían crucificado al Ungido de Dios, y la venida del Espíritu Santo era evidencia de que Jesús había sido exaltado en los cielos Jn. 7.39.
III. Un llamamiento al arrepentimiento, vv. 37-40
Tan poderosa fue la convicción del Espíritu Santo en el corazón de los oyentes que hubo una pregunta inmediata, clamaron atribulados: ¿Qué haremos? La pregunta fue el resultado de un profundo sentimiento de culpa. ¡Ahora se daban cuenta de que el Señor Jesús, a quien habían dado muerte, era el amado Hijo de Dios! Jesucristo había sido levantado de los muertos, y estaba ahora glorificado en el cielo. ¿Cómo podrían estos homicidas escapar del juicio? La respuesta de Pedro fue “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Primero, debían arrepentirse y reconocer su culpa, para recibir la promesa del Espíritu Santo, luego debían bautizarse, Pedro les explicó que la promesa era para ellos y para sus hijos, por esta razón los niños pequeños hijos de creyentes también pueden ser bautizados. No todo el mensaje de Pedro ha quedado registrado en este capítulo, pero lo esencial sí, para exhortar a los oyentes judíos a ser salvos de esa generación mala, que había rechazado y dado muerte al Salvador
Conclusión: Niñitos muchos mal interpretan las enseñanzas de Pedro y dicen erróneamente que para ser salvos es necesario el bautismo. Esa interpretación no es correcta por las siguientes razones: (1) En muchos textos del Nuevo Testamento se afirma que la salvación es solo por la fe en el Señor Jesucristo Jn. 3.16; Hch. 16.31; Ro. 10.9. (2) El ladrón en la cruz fue salvo y no tuvo tiempo de bautizarse Lc. 23.43. Hay muchas otras pruebas de que el bautismo no da la salvación, por eso afirmamos que únicamente por la fe en Jesucristo seremos salvos. Recordemos que los pecados son perdonados como resultado de la fe, no como resultado del bautismo. El arrepentimiento trajo la remisión de pecados en el día de Pentecostés, y posteriormente fueron bautizados. Niñitos el bautismo es un sacramento que simboliza el lavamiento espiritual del alma y su renovación por medio del Espíritu Santo
CATECISMO INFANTIL
Pregunta No. 37
¿Qué merece todo pecado?
Respuesta: La ira y maldición de Dios.



