Lección 07 Febrero 15 de 2026
- Admin
- 6 feb
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PARA LOS NIÑOS “Discurso de Pedro en el Templo”
Propósito: Mostrar que el creyente solo es instrumento de Dios, y que es nuestro Señor Jesucristo quien merece la gloria y la honra, porque solo en su nombre hay salud.
Introducción: En esta lección, los acontecimientos tuvieron lugar en el llamado “Pórtico de Salomón”, un portal magnífico situado a lo largo del muro oriental del Templo, delante de su gran entrada. Era importante este lugar y lo tomaban como punto de reunión los judíos; por eso, en este pórtico, “Jesús andaba” en la fiesta de la dedicación Jn. 10.22-23, y fue allí cuando les dijo claramente: “Yo y el Padre una cosa somos” Jn. 10.30. En ese mismo sitio donde se reunió todo el pueblo sorprendido, que corrió cuando escuchó de la curación del hombre cojo, se escucharía el discurso de Pedro.
I. La Explicación del Milagro, vv. 11-18
El hombre que había sido sanado, se encontraba junto a Pedro y Juan, en el pórtico de Salomón, donde también estaba reunido todo el pueblo, porque el milagro había causado gran admiración. Pedro, al ver la multitud, aprovechó la oportunidad para presentar su segunda predicación; y lo primero que hizo fue aclarar que el milagro no había sido hecho por ellos: 1. Les dijo que el autor del milagro era Jesucristo, a quien ellos habían rechazado, negado y matado, y que solo por la fe en su Nombre el hombre había sanado. 2. Les recordó que ellos entregaron al Señor Jesús para ser juzgado, negándole ante Pilato y cuando éste había resuelto soltarle, le pidieron que mejor le concediera libertad a un homicida (Barrabás). 3. Ellos habían matado al Autor de la vida, pero Dios le había resucitado de los muertos, y los discípulos habían sido testigos oculares. Pedro les dijo que habían crucificado al Señor por ignorancia, porque no sabían que era el Hijo de Dios; pero esto había sido necesario para que se cumplieran las profecías y se consumara la redención del hombre.
II. El Llamado al Arrepentimiento, vv. 19-21
Pedro no desaprovechó la oportunidad para hacer un llamamiento a los judíos, por lo cual les dijo: “Arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.” El pueblo de Israel tenía que arrepentirse, es decir, cambiar de actitud y convertirse a la fe de Jesucristo. El arrepentimiento era necesario para que sus pecados fueran perdonados y borrados; solo así contarían con la presencia del Señor en sus vidas, con tiempos de refrigerio, es decir, con tiempos de alivio, descanso y salvación. Porque Dios enviará al Mesías en su segunda venida, para que establezca Su reino de mil años sobre la tierra. Ahora, el Señor Jesús, que está en el cielo sentado a la diestra de Dios Rom. 8.34, vendrá desde allí por segunda vez, y los judíos creyentes en Él tendrán parte con los creyentes gentiles en el arrebato de la Iglesia, que se realizará en cualquier momento 1 Tes. 4.16-17.
III. Conforme a las Profecías, vv. 22-26
Pedro, en su sermón, citó Deuteronomio 18.18-19, el cual expresa que Moisés, en este pasaje, describe al Señor Jesús como Profeta del Altísimo, que anunciaría la voluntad y la ley de Dios; porque, cuando el Señor reine sobre la tierra, los que rehúsen oírle y obedecerle serán totalmente cortados del pueblo de Dios. Pedro, en su sermón, también hizo referencia a todos los profetas, desde Samuel en adelante, que hablaron del cumplimiento de las profecías con la venida del Mesías, y les recordó a sus oyentes que la promesa de bendición había sido hecha a ellos como descendientes de Abraham. En la Palabra Santa se encuentra descrito un pacto hecho por Dios con el patriarca antes mencionado, donde le dijo: “Y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” Gen. 12.3b. Al término de su discurso, Pedro les dijo que Dios les había concedido a ellos ser los primeros en recibir la grande bendición de conocer las buenas nuevas de salvación en Cristo y su triunfo en su resurrección, para que se convirtieran de su maldad.
Conclusión: Niñitos, en resumen, podemos decir que el discurso de Pedro tuvo el propósito de darle toda la gloria al Señor Jesús y no a los apóstoles, porque les aclaró que en ellos no había ningún poder para hacer caminar al paralítico. También les dijo que, en el nombre de Jesucristo, el autor de la vida y Mesías prometido, que había sido rechazado, muerto y resucitado, se había hecho el milagro en aquel hombre cojo que había sanado. Pedro, aprovechando la ocasión, hizo un llamado al arrepentimiento con la promesa de perdón y tiempos de refrigerio (bienestar), porque todo lo acontecido era fiel cumplimiento de las profecías descritas en el Antiguo Testamento, junto con la promesa de perdón y bendición para los creyentes, fueran judíos o gentiles. Niñitos, venid a Jesucristo para que seáis sanos y salvos.
CATECISMO INFANTIL
Pregunta No. 40
¿Quién puede cambiar el corazón del pecador?
Respuesta: Sólo el Espíritu Santo.


