Lección 06 Febrero 07 del 2021
- eduardosuf
- 27 ene 2021
- 9 Min. de lectura
“El Huerto en Edén”
MATERIAL BÍBLICO
1. Lecturas Diarias
Domingo Adam en alma viviente. 1ª Corintios 15.45-49
Lunes El hombre hecho a la imagen de Dios. Génesis 9.1-7
Martes El hombre hecho a semejanza de Dios. Santiago 3.1-9
Miércoles Satán en el Edén. Ezequiel 28.11-18
Jueves Restauración como fue el Edén. Ezequiel 36.28-33
Viernes Adam representante del hombre en el primer pacto. Romanos 5.8-12
Sábado El primer pacto con falta, el nuevo es mejor. Hebreos 8.1-7
2. Lectura Devocional:
Salmo 103.14-22
PASAJE IMPRESO:
Génesis 2.7-17
7 Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fué el hombre en alma viviente.
8 Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado.
9 Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer: también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de ciencia del bien y del mal.
10 Y salía de Edén un río para regar el huerto, y de allí se repartía en cuatro ramales.
11 El nombre del uno era Pisón: éste es el que cerca toda la tierra de Havilah, donde hay oro:
12 Y el oro de aquella tierra es bueno: hay allí también bdelio y piedra cornerina.
13 El nombre del segundo río es Gihón: éste es el que rodea toda la tierra de Etiopía.
14 Y el nombre del tercer río es Hiddekel: éste es el que va delante de Asiria. Y el cuarto río es el Eufrates.
15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.
16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás;
17 Mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.
COMENTARIO BÍBLICO
2.7 Formó, pues, Jehová Dios al hombre…
Dios se dio a la tarea de formar al hombre del polvo de la tierra, un elemento común y muy sencillo o insignificante si así lo queremos ver, aunque muchas veces el ser humano, pareciera haber sido formado de oro o de un metal muy precioso y demasiado valioso, que pretende pasar por encima de todo y de todos; somos solo polvo y no debemos olvidarlo, sin embargo Dios nos dignifica y nos da un valor muy grande al enviar a su Hijo Jesucristo a pagar el precio por nuestras salvación, no tengamos en poco un regalo tan maravilloso.
2.8-15 Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén…
Dios creó al hombre del polvo de la tierra, para que permaneciese sencillo y sincero en todo, sin desear ser más que nadie y sin anhelar comodidades y riquezas terrenales, por esta causa Dios también lo colocó en un hermoso huerto en Edén, que significa deleite y placer, todo lo que el hombre necesitaba para su deleite estaba aquí en este huerto, con abundancia de árboles y frutos buenos, para poderse alimentar diariamente, sin que nada le faltase a él y a su mujer, ambos podían disfrutar de todo lo que había en el huerto, los ríos, no solo hermoseaban el lugar sino lo regaban de manera natural sin mayor esfuerzo para el hombre. También en este huerto estaba el árbol de la vida del cual podían comer sin restricción y el árbol de ciencia del bien y del mal, de este no podía comer.
2.16, 17 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo…
El hombre tenía la libertad en el huerto de comer de todos los frutos de los árboles que allí había, con excepción de uno, el árbol de ciencia del bien y del mal, el hombre se comprometía a mantenerse alejado de este árbol, no comer de y no morir, es decir la recompensa es la vida y la sentencia la muerte, parece muy sencillo, pero ya conocemos el final de todo esto. ¿Que tenía en si el árbol?, solo una prohibición de parte de nuestro Dios en la que el hombre conocería lo bueno y lo malo, parece que hasta hoy esto sigue llamando la atención al hombre lo malo y no lo bueno, lo buenos es permanecer en Dios y hacer su voluntad y lo malo es desobedecer y oponerse a su voluntad, lo cual es rebelión.
TEXTO ÁUREO:
Génesis 2.15
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y le puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase.”
LUCES DEL TEXTO ÁUREO
Como podemos leer en la Santa Biblia, el Edén es el paraíso terrenal, que quiere decir, lugar agradable y amoroso. Se le conoce también con el nombre de delicias, donde moraron Adam y Eva durante el corto espacio de tiempo antes de que pecaran. Con sólo pensar que en ese centro de la tierra porque fue en Mesopotamia precisamente y que aquella pródiga tierra fue de la que Dios tomó para formar al primitivo hombre, nos conmueve cuando meditamos y analizamos la Santa Palabra de Dios sobre lo que nuestro texto nos refiere respecto a que Dios tomó y lo colocó para que allí se comenzara a multiplicar y para que él mismo viera con sus propios ojos los frutos que podía recoger de aquella tierra y lo que habría de trabajar, labrando y guardando o cuidando lo que Dios tenía a su disposición.
Un río salía del Edén que luego se dividía en 4 ramales. Adam fue puesto en el huerto del Edén para cuidarlo, pero en su caída fue echado fuera, y fueron puestos querubines para cerrar el acceso al árbol de vida. Estando en el Edén, Dios le ordenó que podía comer de todo árbol del huerto, pero sólo del árbol de ciencia de bien y del mal no debería comer. Este huerto, lo creó Dios para el hombre siendo aún inocentes. Cuando el hombre cayó, lo echó Dios fuera y puso al oriente del huerto del Edén querubines para que guardasen el camino del árbol de la vida.
PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN
Punto histórico
Tiempo:
1445 al 1405 a. C., aproximadamente
Lugar:
Entre el Sinaí y Moab
Diccionario Bíblico
Formó (formar):
Hacer que algo empiece a existir, dar figura o forma a algo.
Edén:
Delicia.
Ramal:
Parte o división que resulta o nace de algo con relación y dependencia de ello, como rama suya.
Verdad Central.
La Biblia enseña de una manera inequívoca la unidad de la raza humana y el origen que en Adam tuvo (Mal.2.10; Hch.17.26) y ninguno que la acepte como la Palabra de Dios puede dudar de su exposición, que igualmente encuentra apoyo en la más profunda investigación de la ciencia moderna y se confirma cada vez más con nuevas evidencias. La descripción del Edén estuvo en una providencia del Asia, (Gn.2.8) y su topografía se describe como sigue “salía de edén un rio para regalar el huerto” y de allí se repartía en cuatro ramales. En el huerto de Edén, Dios colocó al hombre, he hizo el pacto de obras (Gn. 2.16-17).
Doctrina de la Lección.
En Génesis 2.7 se nos brindan detalles acerca de la creación del hombre, diciendo que el hombre fue hecho por Dios del polvo (arcilla, tierra roja) de la tierra (Gn.3.19, Sal. 103.14), comenzando a ser un "alma viviente" cuando Dios "le impartió su aliento". Así mismo, se nos relata en Génesis 2.8-15 que Dios destinó un lugar como residencia del hombre: un huerto que fue plantado en la región conocida como Mesopotamia (al oriente de Edén), regada por grandes caudales. El hombre fue creado fuera de este paraíso y puesto después en este (Gn.2.8). Ya dentro del huerto, Dios hizo un pacto con el hombre en su estado de inocencia, en el que fue puesta a prueba su obediencia, bajo la pena de muerte si transgredía el mandamiento (Gn.2.16-17; Ro. 5.14), aplicándose la misma sentencia a su descendencia, puesto que él figuraba como cabeza federal de la humanidad (Ro.5.12, 18).
BOSQUEJO “El Huerto en Edén”
Propósito:
Enseñar que el hombre es creación directa de Dios de manera especial y se distingue de los animales en todas sus características.
Enseñanza Toral:
Desde su origen el hombre es un ser inteligente, moral, capaz de relacionarse con su Creador y por su libre albedrío cumplir o no los mandamientos que el Señor le ha dado.
Introducción:
La Palabra de Dios enseña en forma general en el capítulo uno del libro de Génesis, la creación del hombre como una pareja humana: “Varón y hembra”. Después presenta con detalles la creación de ambos. Veamos primero cómo creó al hombre.
I. La Formación del Hombre, v.7
a) Una obra Divina. El hombre es una obra directa de Jehová Dios, (Jehová Elohim) en la que participaron las tres personas de la divina Trinidad. El Dios Trino y Uno entró en consenso y se tomó esta decisión, por lo cual debemos rechazar todas las teorías del origen del hombre que corren por el mundo, porque niegan los hechos que la Palabra de Dios nos enseña, donde se presenta al hombre como creación de Dios, no como producto de la evolución.
b) Del polvo terrestre. La Palabra de Dios dice clara y terminantemente del modo más positivo, que el primer hombre fue creado o formado del polvo (barro) de la tierra. Esto se comprueba científicamente porque los elementos químicos del cuerpo humano están exactamente en la tierra. Dios formó el cuerpo del hombre del polvo de la tierra; no ordenó que apareciera como las plantas y animales, sino que lo moldeó con sus manos, hizo forma física y todos sus órganos (Sal.119.73).
c) En alma y cuerpo. Moisés afirma que esa figura humana hecha de barro no tenía vida, hasta que Dios sopló en su nariz. De este modo el cuerpo inerte cobró vida “y fue el hombre en alma viviente”. Además de su naturaleza física, el hombre tuvo alma o espíritu. Esta alma es inmortal, indestructible; es el asiento de la inteligencia, los pensamientos, la voluntad y las emociones. En el momento de la muerte del cuerpo el alma sale y es llevada a la eternidad (Stg.2.26; Eccl.12.7).
II. Su Descripción y Ubicación, vv. 8-15
a) Creado por Dios. Entre todas las cosas que Dios hizo tan maravillosas, se encuentra también el Huerto de Edén. La Biblia dice que Jehová Dios lo plantó, “y puso allí al hombre que había formado”. Con anticipación preparó para el hombre, que es producto de su mano, no de una bestia sino de su Hacedor, un lugar delicioso para su habitación; el jardín o vergel del Edén. Se cree que era un lugar muy distinguido por su hermosura natural, la riqueza y variedad de sus productos.
b) Al oriente de Edén. Edén no fue el nombre del Jardín o del huerto, sino la región o distrito donde se encontraba el huerto. Estaba en la parte oriental de Edén. Se le conoce también como “el Paraíso”, palabra persa que denota un jardín hermoso, de acuerdo con el nombre de la región donde se encontraba (Edén), que significa “delicia”. Se cree que de allí son la mayoría de los animales domésticos, la mayor parte de nuestras frutas y hortalizas como la manzana, la pera, el durazno, la ciruela, la cereza, la mora, la grosella, la uva, el olivo, la espinaca, el rábano, la cebolla, la avena, el frijol, etc. Allí también estaba el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal.
c) El lugar del Huerto. Se ha discutido mucho acerca del lugar del Edén, pero por la mención del río que regaba el huerto y de allí se repartía en cuatro ríos que son el Pisón, el Gihón, el Hiddekel y el Éufrates, se cree que estaba en las altiplanicies de Armenia, cerca de los nacimientos de los ríos Éufrates y el Tigris. Otros afirman que estaba cerca del Sitio en que estos ríos se unen. Donde quiera que haya estado, el hecho es que con el pecado el hombre lo perdió y con el diluvio se destruyó. Sin embargo, se ofrece por Dios a todos los que crean en Cristo como su Salvador personal, (Ap. 2.7; 22.1-5- 14). ¿Ya cree usted en El?
III. El Pacto de Obras, vv. 16-17
a) Hecho por Dios. La palabra “pacto” se define como concierto o convenio entre dos o más personas. Algunos niegan el pacto de obras afirmando que no posee los elementos y que sólo es un reglamento de Dios para Adam, instituido soberanamente sin consultar a la criatura. Sin embargo, creemos que aunque no se le consultó, él consintió afectuosamente a esta disposición y sus términos. Tenemos claramente aquí dos partes: Dios y el hombre. Hay también una condición, una promesa, una consecuencia o pena en este pacto de obras que Dios hizo con el hombre.
b) Demandó perfecta obediencia. Las partes contratantes fueron por un lado Dios, como soberano y Señor de la creación, haciendo promesas de bendiciones al hombre; por otra parte Adam, a quien por gracia se le permite pactar con Dios, haciéndose responsable de obedecer perfectamente el mandamiento. Por su parte Dios le prometió la vida elevada a la más alta bendición y gloria. La condición para tener la vida eterna era una obediencia perfecta e incondicional. La pena o castigo era la muerte física, espiritual y eterna. Esta muerte no era extinción, sino separación del cuerpo y del alma y lo que es peor, separación del alma de Dios. Adam estaba en capacidad de cumplir el pacto.
c) Con Adam como nuestro representante. En este pacto de obras Dios trató con Adam como representante de todos sus descendientes, es decir, todos los seres humanos. Así que lo que él hiciera bien traería beneficios y lo que hiciera mal ocasionaría daño para todos nosotros (Ro.5.12-21). Toda vez que desobedecieron a Dios y siendo Adam y Eva nuestro representante y la raíz de la humanidad, su pecado se imputó y pasó a todos sus descendientes, (Ro.5.12, 15-19; 1 Cor.15.21-22). Todos al nacer traemos no la justicia original, sino la corrupción original en que cayeron nuestros primeros padres.
Conclusión:
En el huerto de Edén se violó el pacto de obras, para nuestra perdición, pero en Cristo se cumple para nuestra salvación cuando lo recibimos en el corazón.
CATECISMO MAYOR:
Pregunta6
¿Qué nos enseñan las Escrituras respecto a Dios?
Las Escrituras nos enseñan lo que Dios es, n) las personas que hay en la divinidad, ñ) sus decretos o) y la ejecución de estos. n) Jn.4.24; Éx.3.14 y 34.6.7; ñ) I Jn. 5.7. o) Hch.15.14, 15. 18.


