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Lección 09 Marzo 01 de 2026

  • Admin
  • 3 abr
  • 2 min de lectura

PARA JÓVENES E INTERMEDIOS “El Ruego de la Iglesia”

Propósito: Enseñar que debemos usar siempre la oración pidiendo por la obra de Dios.

Introducción: En esta lección vamos a conocer la experiencia de Pedro y Juan, después de haber sido perseguidos por los principales religiosos de Jerusalén.

 

 

 

 

I. Por los siervos del Señor, vv. 23-30

a) Quienes cuentan a la iglesia lo que pasaron con los dirigentes religiosos. Desde luego que ellos habían visto la mano de Dios librándolos de los enemigos y también de la sabiduría espiritual que les dio el Espíritu de Dios para poder presentar a Cristo como el Salvador del mundo.

b) Este testimonio provoca gratitud y adoración a Dios. La iglesia presentó oración de gratitud y adoración por lo que Dios había hecho para librar a sus siervos de los enemigos y por darles la oportunidad de predicar a Cristo.

c) Orando a Dios de acuerdo con Su Palabra. Ellos pidieron de acuerdo con la voluntad de Dios y pidieron que el Señor los cuidara de sus enemigos, para que así pudieran seguir compartiendo la Palabra de salvación al pueblo judío.

 

II. Confortó a los mensajeros, vv. 31-33

a) Después de la oración se manifestó la presencia de Dios. El poder de Dios se manifestó, ya que la misma tierra tembló después de haber orado a Dios.

b) A través del Espíritu Santo. La vida de aquella iglesia era dirigida completamente por el Espíritu Santo, y el mismo Espíritu de Dios les fortaleció, de tal manera que hablaron la Palabra de Dios con plena convicción de que el Señor estaba con ellos.

c) Los apóstoles hablaban de la resurrección de Cristo. No debemos olvidar que los dirigentes religiosos quisieron ocultar que el Señor Jesús había resucitado; pero ahora con la dirección del Espíritu de Dios, los apóstoles testificaban con gran esfuerzo y con gracia que Jesús es el único que nos ofrece en su nombre la vida eterna.

 

III. Produjo unidad, vv. 32, 34-37

a) Todos tenían la misma fe y sentir. Era ya una iglesia con muchos miembros, y todos tenían un mismo sentir, como si fueran un solo hombre.

b) Demostrando su amor al prójimo. Se volvieron tan solidarios los unos con los otros, a tal grado que no había ningún necesitado entre ellos.

c) Y todos fueron muy liberales. Los que tenían bienes materiales lo vendían y lo traían a los pies de los apóstoles para sostener a la naciente iglesia; un creyente que se desprendió de un bien material fue: José, que tenía por sobrenombre Bernabé.

 

Conclusión: Amados jóvenes, que el Señor Jesucristo dirija nuestras vidas para que nuestra iglesia sea guiada por el Espíritu Santo de Dios. Amén.


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