Lección 15 Abril 12 de 2026
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PARA JÓVENES E INTERMEDIOS “El Discurso de Esteban”
Propósito: Enseñar a los jóvenes que el conocimiento de la palabra de Dios es necesario para defender la verdad, a fin de que cada uno se esfuerce en aumentar su conocimiento de la Palabra de Dios.
Introducción. El mensaje central que proclamaban los primeros cristianos tiene que ver con el hecho de que Jesús es el Mesías prometido, el Hijo de Dios. Para los judíos fanáticos, esto era muy difícil de comprender y aceptar. Les parecía que esto invalidaba totalmente el templo, la Ley de Moisés y a Dios mismo, puesto que se proclamaba a Jesús como Dios. Por eso acusaron a Esteban de blasfemia. En este discurso, al hacer una reseña de la historia del pueblo de Israel, Esteban demuestra que, más bien, Dios tiene un proyecto que ha estado llevando a cabo por medio del pueblo de Israel, pero que finalmente culmina en Jesús.
I. Una Reseña de los Patriarcas, vv. 1-19
a) El llamado a Abraham. Mientras éste vivía en Ur de los caldeos, practicando la idolatría (Josué 24.2), Dios se le apareció. No tenemos todos los detalles de este aparecimiento, pero claramente fue un encuentro tan glorioso y contundente, que Abraham supo que este Dios es el Único. Así fue como abandonó el politeísmo y comenzó a servir a un solo Dios vivo y verdadero.
b) Las promesas Divinas al patriarca. Nos hablan de la fidelidad, veracidad y soberanía de Dios en la historia humana, pues efectivamente todo se cumplió cuatro siglos después: la descendencia se había multiplicado, el período de esclavitud en Egipto fue de 430 años (Éxodo 12.40), y ahora ellos habitaban esa tierra. Todo esto demuestra que Él, Dios soberano, está llevando a cabo un proyecto a través de los siglos, y Él controla todas las épocas y los eventos.
c) En la época de Jacob y sus hijos. Acontecieron sucesos muy malos, tanto de parte de los patriarcas hacia José (vers. 9), como una hambruna en Canaán que pudo haber terminado con la familia (vers. 11-14), así como el maltrato y la muerte de los niños en el tiempo de la nueva dinastía en Egipto, con el fin de acabar con el pueblo de Dios (vers. 17-19). Pero el Dios soberano, que es tan sabio, transformó todas estas tragedias en grandes bendiciones en favor de su pueblo, demostrando así que todos los poderes del mal no podrán impedir que se cumpla el propósito divino.
II. Sobre Moisés el Libertador, vv. 20-44
a) Su nacimiento y niñez, son una muestra de la providencia divina, que controla todos los acontecimientos, tanto buenos como malos; pues estaba llegando el momento de sacarlos de Egipto, y se necesitaba un libertador capacitado, tanto espiritualmente como intelectualmente. Así fue como, a través de sucesos tristes, Moisés llegó al palacio de Egipto para ser educado y preparado para su misión.
b) Su preparación. No sabemos cómo, pero por lo que dice en el vers. 25, parece que Moisés ya tenía la idea de que sería el libertador. Podríamos pensar que, quizás, Moisés se estaba adelantando al tiempo de Dios; aún le faltaba prepararse en otro aspecto de su vida, y para eso Dios lo llevó al desierto cuarenta años más, donde pastoreó ovejas y aprendió a vivir en el desierto. Todo esto le sirvió cuando guio al pueblo en su travesía hacia Canaán.
c) Moisés rechazado por su pueblo. Aunque los judíos supuestamente reverenciaban mucho a Moisés, la verdad es que siempre fueron rebeldes y, desde un principio, lo rechazaron (vers. 27). En el desierto le desobedecían (vers. 39); por esta razón, Dios los abandonó y los entregó a toda clase de idolatría (vers. 40-43). Ellos acusaban a Esteban de blasfemar contra la Ley y contra Moisés, pero la verdad es que todo el pueblo era culpable de este pecado.
I. Acerca de David, Salomón y los Profetas, vv. 45-53
a) A Esteban se le acusaba de blasfemar contra el templo. Aunque no sabemos exactamente qué fue lo que dijo acerca de eso, muy seguramente él afirmaba lo que ya Jesús había enseñado respecto al templo (Juan 4.20-24; Marcos 13.1-2). Esto, para los judíos, resultaba muy ofensivo, pues ellos consideraban el templo fundamental para la adoración a Dios. Por eso, aquí les recuerda que no siempre tuvieron templo, sino que en el desierto usaron el tabernáculo, y que fue hasta la época de David y Salomón cuando se construyó el Templo.
b) La trascendencia de Dios. Les recuerda que, en realidad, Dios no habita en templos hechos de manos, porque Dios es infinito y su presencia envuelve todo el universo. Esto no eran ideas propias de Esteban; él solo estaba repitiendo lo que ya el profeta Isaías había enseñado (Isaías 66.1-2).
c) Igual que sus ancestros. Al enojarse con Esteban por sus enseñanzas, lo único que demostraban era que quienes, en realidad, rechazaban la Ley, a Moisés y a los profetas, eran ellos: el pueblo judío, y no Esteban. Con esto demostraban que tenían mucha dureza de corazón; no eran capaces de entender, pero, sobre todo, eran rebeldes al Espíritu Santo.
Conclusión: Este discurso fue muy largo, pero era necesario que Esteban argumentara y demostrara que sus enseñanzas estaban plenamente fundamentadas tanto en la historia como en la Palabra de Dios. En esta reseña histórica se ve a un Dios soberano, fiel y verdadero, cumpliendo sus propósitos en favor del pecador; y, al mismo tiempo, se ve a una humanidad siempre en rebelión. Solo Dios fue bueno, misericordioso y paciente.


