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Lección 16 Abril 19 de 2026

  • Admin
  • hace 8 horas
  • 3 Min. de lectura

PARA JÓVENES E INTERMEDIOS “El Martirio de Esteban”

Propósito: Enseñar a los jóvenes que, a pesar de que Esteban fue ejecutado, Dios no lo dejó solo en su muerte; para que sean motivados a ser valientes defendiendo la verdad, seguros de que Él no nos dejará solos en la batalla.

Introducción: Es impresionante ver que Esteban no se intimidó frente al tribunal que lo juzgaba. Aunque seguramente sabía el precio que pagaría, no se retractó de sus enseñanzas; más bien, aclaró ampliamente que lo que enseñaba concordaba plenamente con la historia y con la Palabra de Dios, y que no era verdad lo que se le acusaba. Aunque pareciera que esto no sirvió de mucho, pues aun así lo mataron, sin embargo, aun en su muerte él fue bendecido y Dios fue glorificado.

 

I. Su Visión de la Gloria de Dios, vv.54-56

a) La ira de sus enemigos. En lugar de que estas verdades los hicieran reflexionar y desistir, se enfurecieron aún más contra él. Este es un claro ejemplo de que a la humanidad pecadora no le gusta la verdad, y cuando es expuesta a ella, reacciona de la forma más rebelde posible (Juan 3.20-21). Dios tenga misericordia de nosotros y haga que temblemos ante Su Palabra (Isaías 66.2), en lugar de endurecernos más.

b) La visión. El Señor Jesús no prometió librarnos de las tribulaciones o de la muerte; más bien, advirtió que Sus siervos serían perseguidos, afligidos y aun muertos por causa de Su Nombre. Pero también prometió que Su Espíritu Santo estaría para auxiliarnos (Lucas 12.11-12), y que Él mismo estaría con Su Iglesia (Mateo 28.20). Evidentemente, Jesús cumplió esa promesa en la vida de Esteban, y haber recibido esa visión, sin duda, le dio paz y valor en esas circunstancias.

c) Su testimonio. Esteban, lleno del Espíritu Santo, dio testimonio de ver a Jesús a la diestra del Padre; esta fue otra prueba de que aquel hombre al que habían crucificado había dicho la verdad (Mateo 26.63-64), y que, en verdad, era el Cristo, el Hijo de Dios. Pero aquellos, llenos de odio, no fueron capaces de reflexionar.

 

II. La Intercesión por sus Verdugos, vv. 57-60

a) La reacción de sus enemigos. Se describe como muy violenta y fuera de control: gritaban, se tapaban los oídos y arremetieron contra él. No era la primera vez que actuaban así; este era un pecado recurrente en ellos (Zacarías 7.11-12), pero a la vez era el reflejo de toda la humanidad pecadora y rebelde.

b) Encomendó su espíritu. Morir nunca será algo agradable; siempre será doloroso y causa de temor y espanto. Pero el que muere en Cristo sabe a dónde va su espíritu al morir, y eso trae paz y calma en ese trance. Saber que nuestro Señor Jesús se hará cargo de nuestra alma nos da consuelo; de esta manera, Esteban encomendó su espíritu a Jesús.

c) Su petición. A Esteban se le describe como “lleno de gracia”, y la mayor prueba de su bondad y nobleza de espíritu fue haber intercedido por sus verdugos en la hora de su muerte. En esto reflejó el carácter de su Maestro (1 Juan 2.6). Esteban vivió como Cristo y murió como Él.

 

III. El Gran Funeral, vv. 1,2

a) La participación de Saulo. En este evento trágico se menciona por primera vez a Saulo. Aunque aún era joven y probablemente no tuvo participación directa, sí estuvo de acuerdo; es decir, le parecía bien que mataran a Esteban. Además, él cuidó los mantos de quienes lo lapidaban.

b) Los cristianos se dispersan. Pese al mandato del Señor Jesús (Hechos 1.8), parece que al principio la Iglesia no tenía interés en salir y llevar el evangelio. Sin embargo, este suceso desató más persecución contra la Iglesia, y esto los obligó a huir por toda Judea y Samaria. Así fue como el cristianismo comenzó a expandirse, y el martirio de Esteban resultó en bendición para el crecimiento de la Iglesia.

c) Varones piadosos. Esteban murió como hereje para los judíos; por lo tanto, no era digno de un funeral. Sin embargo, Dios proveyó hombres piadosos que se ocuparon de enterrarlo y hacer duelo por él. “Estimada es en los ojos de Jehová la muerte de sus santos” (Salmo 116.15). Dios honró a su siervo.

Conclusión: La muerte de Esteban glorificó a Cristo de diversas maneras: dio testimonio de Jesús a la diestra del Padre, demostró paz y calma en su muerte imitando a Cristo, y, a partir de este hecho, comenzó la expansión del cristianismo. Probablemente de esto aprendió Pablo, pues más tarde su único deseo fue engrandecer a Cristo aun en su muerte (Filipenses 1.20). Aunque no todos somos llamados a ser mártires, cualquiera que sea la forma en que nos toque morir, ¡que Cristo sea engrandecido!


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