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Lección 17 Abril 26 de 2026

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  • hace 6 horas
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PARA JÓVENES E INTERMEDIOS “El Evangelio en Samaria”

 

Propósito:Enseñar a los jóvenes que la primera persecución sufrida por la Iglesia resultó en crecimiento y expansión del cristianismo; para que nadie se desanime ante la oposición que sufre la Iglesia en la actualidad y confiemos en que nuestro Dios siempre triunfa sobre el mal.

Introducción:Con la llegada del Espíritu Santo en Pentecostés hubo un gran avivamiento entre los primeros discípulos. Es encomiable su espiritualidad, su unidad y el amor que había entre ellos; solo les faltaba una cosa: visión misionera. Entonces Dios, en Su soberanía y providencia, permitió la persecución y así los obligó a salir de Jerusalén para llevar el evangelio a otras ciudades.

 

 

I. Resultado de la persecución, vv. 3-4

a) Saulo, el perseguidor. En Filipenses 3.6 dice que él asumió esta actitud por el celo que tenía por la Ley y por su religión. Lo hacía porque pensaba que los cristianos eran herejes dignos de muerte, y de esta manera creía que servía a Dios (Juan 16.3). Un amor a Dios sin conocimiento de la verdad se vuelve fanatismo y es muy perjudicial; este fue el caso de Saulo.

b) Creyentes perseguidos. De acuerdo con las enseñanzas del Señor Jesús y de los apóstoles, la persecución es una realidad en la vida de la Iglesia hasta que Él regrese. Por lo tanto, es algo que debemos esperar (Juan 15.19-20). Recordemos que cuando la Iglesia es perseguida no significa que Dios la ha abandonado ni que ha perdido el control sobre el bien y el mal, sino que más bien Él está llevando a cabo Sus planes eternos.

c) La persecución fortalece la fe. Si bien la persecución es una prueba dura de soportar, para los verdaderos creyentes más bien se convierte en una oportunidad de crecimiento, pues la tribulación produce paciencia y fortalece la esperanza (Romanos 5.3-5). Así, estos hermanos, a causa de la persecución, anunciaron el evangelio. Muchas veces las tragedias que Dios permite en nuestra vida son una oportunidad para que vayamos y anunciemos a Cristo.

 

II. A Través de Felipe, vv. 5-8

a) Felipe, el evangelista. Felipe era uno de los siete diáconos, pero, al igual que Esteban, no se limitó únicamente al cuidado doméstico, sino que participó activamente en la evangelización.

b) Los samaritanos. Los samaritanos eran rechazados por los judíos (Juan 4.9) debido a su origen y a su sincretismo religioso (2 Reyes 17.24-33). Sin embargo, fueron más receptivos al mensaje del evangelio desde el tiempo del Señor Jesús (Juan 4.39-42), y cuando Felipe los evangelizó, escucharon con atención.

c) El poder del evangelio. La predicación de Felipe estaba acompañada de milagros que Dios le concedió hacer para respaldar su mensaje. La llegada del evangelio a Samaria les trajo libertad del poder de Satanás y de las enfermedades. El evangelio libera de la ignorancia, del poder de Satanás y de muchos males que aquejan a la humanidad; por eso debemos anunciar con denuedo el evangelio.

 

III. Enfrenta la Hipocresía de Simón, vv.9-25

a) Simón creyó y se bautizó. Era un hombre egocéntrico, al que le gustaba tener seguidores y hacerse pasar por un grande, casi como un dios; este siempre ha sido el engaño de Satanás (Génesis 3.5). Aunque Simón aparentaba tener poder, cuando llegó el evangelio, el poder de Dios demostró ser superior y diferente, pues era un poder libertador. De modo que aun Simón creyó y se bautizó.

b) La visita de los apóstoles. Debido a su origen, los samaritanos eran considerados inferiores por los judíos, quienes los excluían de su círculo social. Aun los primeros discípulos tenían estos prejuicios. Por eso, el derramamiento del Espíritu Santo sobre aquellos primeros samaritanos convertidos se demoró hasta la llegada de los apóstoles; esto fue la prueba de su igualdad con los creyentes de Jerusalén, y podemos agregar que fue una prueba tanto para los apóstoles de Jerusalén como para los samaritanos.

c) Simón es descubierto. Aunque creyó el mensaje de Felipe, es evidente que su corazón no fue transformado; seguía siendo egocéntrico y ambicioso de dinero y poder. Su corazón continuaba alimentando el mismo pecado, solo que ahora lo quería hacer a través del evangelio. Jóvenes, tengamos cuidado de no usar el evangelio para continuar en los mismos pecados.

Conclusión:La intención de Saulo y de aquellos judíos era acabar con el cristianismo; sin embargo, les resultó contraproducente, pues esto hizo que el evangelio se extendiera y que los discípulos aumentaran. Jesús prometió que ni las puertas del infierno prevalecerán contra Su Iglesia; así que, hermanos, cuando veamos oposición o persecución, más bien debemos confiar en que Cristo está edificando y sosteniendo a Su Iglesia.


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