Lección 12 Marzo 22 de 2026
- Admin
- 3 abr
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PARA JÓVENES E INTERMEDIOS “La Liberación de los Apóstoles”
Propósito: Enseñar que Dios obra para el cuidado de los suyos.
Introducción: En esta lección continuaremos con esta sagrada historia de la iglesia de Cristo en su caminar, así como también las luchas que ella enfrenta en este mundo, pero también aprenderemos cómo Dios obra para cuidar de sus siervos.
I. Por el consejo de Gamaliel, vv. 33-39
a) Ante un concilio lleno de coraje contra los discípulos. El sanedrín judío no podía soportar las palabras de Pedro acerca de que Jesús es el ungido de Dios, por lo cual todos se llenaron de ira, al darse cuenta de que no podían detener a la nueva religión.
b) Dios obró a través de este hombre sabio llamado Gamaliel. Este varón presentó un buen argumento de dejar que el tiempo diera testimonio si la obra que hacían los apóstoles era obra de Dios o de los hombres.
c) Presentando a dos hombres que ya antes se habían levantado diciendo ser alguien. Este argumento es correcto, ya que el mismo sanedrín sabía lo que había pasado en tiempos pasados con aquellos que antes ya se habían levantado en sediciones.
II. Después de ser azotados, v. 40
a) El concilio reunido estuvo de acuerdo en hacer lo que Gamaliel propuso. Todo el concilio estuvo de acuerdo en el planteamiento del rabino Gamaliel y así lo aplicaron.
b) Tomaron el acuerdo de azotarlos. Eran hombres con falta de temor de Dios, que no tenían una buena manera de pensar, y entonces azotaron a los discípulos para así provocarles miedo para que no siguieran diseminando las enseñanzas del Evangelio.
c) Y les prohibieron tajantemente seguir hablando de Cristo. Les prohibieron y también los amenazaron para que ya no proclamaran en el nombre de Cristo.
III. Gozosos de padecer por Cristo, vv. 41-42
a) Ellos se fueron llenos de gozo por sufrir por la causa de Cristo. Ellos, siendo guiados por el Espíritu de Dios, sintieron gozo de haber sido azotados sin haber cometido algún ilícito, sino que fueron azotados por permanecer fieles a Dios y a su Palabra.
b) Se volvieron con más fuerzas a seguir proclamando el nombre de Cristo. ¡Qué fortaleza espiritual tenían los creyentes y apóstoles!, de tal manera que aun cuando les habían prohibido hablar en el nombre del Señor, ahora lo hacían con más énfasis.
c) Teniendo todo el tiempo sin dejar un solo momento de predicar el Evangelio. Tenían una vida consagrada a Cristo; el Señor les había salvado y ellos, por amor y gratitud, entregaron completamente sus vidas a Jesús el Señor.
Conclusión: Amados jóvenes, si predicamos su Palabra, Jesús ha prometido siempre estar con nosotros; hagámoslo con denuedo. Amén.


