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Lección 29 Julio 18 del 2021

  • Admin
  • 28 jun 2021
  • 11 Min. de lectura

“El Lamento de Job”

MATERIAL BÍBLICO

1. Lecturas Diarias

Domingo Jonás desea morir. Jonás 4

Lunes José sufrió. Salmo 105.15-22

Martes Moisés sufrió. Éxodo 17.1-7

Miércoles David sufrió. 1º Samuel 27.1-7

Jueves Elías sufrió. 1º Reyes 19.1-6

Viernes Pablo sufrió. 2ª Corintios 11.22-33

Sábado El Señor Jesús sufrió. Isaías 53


2. Lectura Devocional:

Jeremías 20.7-18

PASAJE IMPRESO:

Job 3.1-26

1 Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día.

2 Y exclamó Job, y dijo:

3 Perezca el día en que yo nací, y la noche que se dijo: Varón es concebido.

4 Sea aquel día sombrío, y Dios no cuide de él desde arriba, ni claridad sobre él resplandezca.

5 Aféenlo tinieblas y sombra de muerte; repose sobre él nublado, que lo haga horrible como caliginoso día.

6 Ocupe la oscuridad aquella noche; no sea contada entre los días del año, ni venga en él número de los meses.

7 ¡Oh si fuere aquella noche solitaria, que no viniera canción alguna en ella!

8 Maldíganla los que maldicen al día, los que se aprestan para levantar su llanto.

9 Oscurézcanse las estrellas de su alba; espere la luz, y no venga, ni vea los párpados de la mañana:

10 Por cuanto no cerró las puertas del vientre donde yo estaba, ni escondió de mis ojos la miseria.

11 ¿Por qué no morí yo desde la matriz, o fui traspasado en saliendo del vientre?

12 ¿Por qué me previnieron las rodillas? ¿Y para qué las tetas que mamase?

13 Pues que ahora yaciera yo, y reposara; durmiera, y entonces tuviera reposo,

14 Con los reyes y con los consejeros de la tierra, que edifican para sí los desiertos;

15 O con los príncipes que poseían el oro, que henchían sus casas de plata.

16 O ¿por qué no fui escondido como aborto, como los pequeñitos que nunca vieron luz?

17 Allí los impíos dejan el perturbar, y allí descansan los de cansadas fuerzas.

18 Allí asimismo reposan los cautivos; no oyen la voz del exactor.

19 Allí están el chico y el grande; y el siervo libre de su señor.

20 ¿Por qué se da luz al trabajado, y vida a los de ánimo en amargura,

21 Que esperan la muerte, y ella no llega, aunque la buscan más que tesoros;

22 Que se alegran sobremanera, y se gozan, cuando hallan el sepulcro?

23 ¿Por qué al hombre que no sabe por dónde vaya, y al cual Dios ha encerrado?

24 Pues antes que mi pan viene mi suspiro; y mis gemidos corren como aguas.

25 Porque el temor que me espantaba me ha venido, y hame acontecido lo que temía.

26 No he tenido paz, no me aseguré, ni me estuve reposado; vínome no obstante turbación.


COMENTARIO BÍBLICO

3.1-9 Después de esto abrió Job su boca

La presencia de los amigos de Job fue de suma importancia pero a veces pensamos que el apoyo moral es más que suficiente, pero vemos que falta algo muy importante y es que aunque no tengamos las palabras exactas para animar al desfallecido, no debemos quedarnos callados, dando paso a que el afligido se lamente más de lo que podemos hacerlo, sin embargo la situación que enfrentaba Job, parece justificar su expresiones y lamentos en esta parte de su vida, pues no había parangón alguno con ningún sufrimiento padecido por alguien en la tierra, solo hasta los sufrimientos del Mesías Redentor quien sufre injustamente. Mientras tanto pareciera que Job está cayendo en la provocación del enemigo, sin embargo, sus palabras son cuidadosas al no mencionar en ningún momento a Dios en relación con su sufrimiento que es lo que Satanás esperaba.


3.10-19 Por cuanto no cerró las puertas del vientre

Aun cuando es una queja lo que presenta Job a manera de reclamo, sin embargo, es un reconocimiento que desde que fue concebido tuvo toda la atención requerida, no es una maldición lo que está viviendo antes por el contrario estuvieron las personas indicadas desde antes de nacer durante su nacimiento y desde su niñez, tuvo atención y cuidado, que hubiese deseado no tener o incluso no haber nacido, si le esperaba un futuro de sufrimiento. No podemos culpar a Job por este comportamiento pues refleja el profundo sufrimiento al que estaba siendo sometido en ese momento, y como humanos no estamos preparados a situaciones semejantes sin que sintamos la soledad o el abandono, esta humanidad a la que el mismo Señor Jesucristo estuvo sujeta y se sintió desamparado del Padre.


3.20-26 ¿Por qué se da luz al trabajado

Cuan incierto es el futuro para el hombre que atraviesa las más terribles e inesperadas calamidades en la vida, pues muchas veces lo primero que hacemos es olvidarnos de nuestro Dios que todo lo puede, pero si pensamos que Él es quien nos aflige, como nos podría enviar el consuelo y la salida de tales situaciones de prueba, pero ahora podemos ver que el adversario es quien propicia todas esta cosa y da a entender que Dios nos ha abandonado y que nuestra vida en este mundo es sin sentido, pero nosotros los que esperamos en Dios no debemos jamás dejar que el enemigo siempre la duda en nuestros corazones para hacernos desfallecer. Lo que Job no sabía ahora nosotros lo sabemos aferrémonos a las promesas divinas y saldremos vencedores ante cual situación de sufrimiento.


TEXTO ÁUREO:

Job 3.25

“Porque el temor que me espantaba me ha venido, y hame acontecido lo que temía”.


LUCES DEL TEXTO ÁUREO

Los tres amigos de Job permanecen en silencio por siete días, al fin de los cuales prorrumpe con un lamento que brota de su corazón. Si hubiera sabido lo que había acontecido en el cielo y que Dios lo estaba probando con el propósito de bendecir a la humanidad por medio de él, y que al fin Dios le había de guardar y de sostener, le hubiera sido más fácil soportar las pruebas. Pero nada de esto sabía y tenía que depender de su fe y de los fundamentos de su carácter. En presencia de sus amigos lanza su amargo lamento y en él maldice, no a Dios que le afligía en una forma que él no podía entender, ni a sus amigos que no han sabido dar expresión a su amistad, ni se queja al principio de la injusticia, sino que maldijo el día de su nacimiento y de que se vida haya sido preservada. Si solamente había venido al mundo a sufrir, no valía la pena haber nacido; está cansado de la vida y desea morir. Ha perdido el sentido de la relación que tenía con Dios, aquel sentido de lealtad que expresó antes cuando le sobrevinieron dos grandes calamidades. (Job 1.22, 2.10). Su lamentación es una súplica de poder abandonar esta vida. Job no comprendía que estaba llamado por Dios para efectuar en su persona un gran principio que habría de ser de mucho valor para la raza humana; y esto es que los sufrimientos tienen un lugar en los propósitos de Dios, el hombre cree por medio de ellos.


PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN

Punto histórico

Tiempo:

1445 al 1405 a. C., aproximadamente

Lugar:

Entre el Sinaí y Moab.


Diccionario Bíblico

Sombrío:

Se aplica al lugar que es oscuro o tiene una sombra excesiva. Que es triste o tétrico. Que es negativo o adverso.

Afear (aféenlo):

Hacer o poner feo a alguien o algo. Reprobar o recriminar a una persona por algo que ha hecho o dicho. Tachar, vituperar.

Gemido:

Sonido o voz que expresa dolor u otros sentimientos o sensaciones. Expresar pena y dolor con sonido y voz lastimera. Aullar algunos animales, o sonar algunas cosas inanimadas, con semejanza al gemido del hombre.

Turbar (turbación):

Alterar, conmover o agitar el estado, orden o curso natural de una cosa. Sorprender o aturdir a uno, de modo que no acierte a hablar o a proseguir lo que estaba haciendo. Interrumpir, violenta o molestamente, la quietud. Agitar o alterar el ánimo.


Verdad Central

Dice Santiago 5.11: “Habéis oído la paciencia de Job” si, y ya la hemos oído y leído; pero ahora vamos a oír su impaciencia maldiciendo su día, se queja de haber nacido v.1-10, se queja de no haber muerto tan pronto como nació v.11-19, se queja de continuar viviendo en medio de su miserable situación, v.20-26.

Doctrina de la Lección

La enfermedad de Job, le provocó un sufrimiento físico extremo (Job 2.13). Durante una semana, en presencia de sus amigos, guardó silencio, rompiéndolo con un lamento (Job 3.3): El dolor abrumador le hizo desear nunca haber nacido (Job 3.11, 16). Esperaba el día de su muerte (Job 3.20-22). Job no renegó, contra Dios, en esto; sin embargo, en figura, quedó expuesta, en él, "nuestra flaqueza humana" (Nm.11.15; 1 R 19.4), pero "en Cristo hallamos nuestra fortaleza (Sal. 22.19; Sal.28.1,7; Jn.16.33; Fil.4.13).

BOSQUEJO: “El Lamento de Job”

Propósito:

Enseñar a los alumnos a no hablar contra Dios cuando sufrimos las adversidades.

Enseñanza Toral:

Todas las personas y aún los creyentes en Cristo nos lamentamos al sufrir las adversidades de esta vida. Los hijos de Dios no lo hacemos contra Él, “porque los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien” (Ro. 8.28b).

Introducción:

Siete días y siete noches estuvieron en silencio Job y sus amigos a su lado. Finalmente, Job rompe en silencio para expresar los sentimientos de su corazón provocados por el sufrimiento y desahogarse algo de su pena en esa manera.


I. Contra el día de su nacimiento, vv. 1-9

a) Desea que deje de existir. Job habló no contra Dios sino contra el día en que llegó a este mundo. Tampoco lo hizo contra el desarrollo de su desgracia, pues acepta abnegadamente aquel sufrimiento que ya lo tiene desesperado. Desea que el día en que nació no exista en los meses del año y que Dios en su providencia no lo tome en cuenta para bendecirlo. Eran tantos y muy fuertes los dolores de su cuerpo que desea no haber nacido.

b) Desea que su noche no exista. Job quiere que la noche en que se anunció su nacimiento no tenga día ni aparezca en ningún mes del año. En las tierras del oriente cuando nace un varón siempre es motivo de grande alegría, pero Job desea que en esa noche en que nació no haya gozo, ni música. De noche las enfermedades se agudizan en el cuerpo un poco más, de modo que Job tenía razones para no anhelar la noche del día de su nacimiento. Cuando sufrimos por alguna causa roguemos a Dios fortaleza y sabiduría al expresarnos respecto a nuestra aflicción.

c) Que esa noche sea maldecida. Job desea que la noche del día en que nació sea maldecida por todos; especialmente por quienes tenían supuestamente el poder para hacerlo. En la imaginación de los orientales se creía que el leviatán (cocodrilo), un monstruo marino, tenía el poder de convertir en tinieblas el día más esplendoroso. Job no dice que lo tenga, sino suponiendo que así sea maldigan la noche en que nació. Que sus estrellas no brillen ni haya para ella luz del alba. Recordemos que Dios nos ordena bendecir y no maldecir (Ro.12.14). Nuestra lengua debe ser fuente de bendición para los demás.


II. Acerca de su vida, vv. 10-19

a) Cuestiona su nacimiento. Job está consciente que al venir al mundo viene a sufrir, pero no se queja contra Dios como persona desagradecida sino contra la vida y desea no haber nacido. Cuando nacía un hijo el padre lo recibía sobre sus rodillas en reconocimiento solamente de que era suyo al momento de nacer y estaba obligado a criarlo. En medio de sus sufrimientos Job ve todos estos privilegios como cosa vana. Recordemos que Dios mostró en nosotros su misericordia desde antes de nacer, somos valiosos para Él y nos cuida al llegar al mundo. Encontremos razón de ser a nuestra existencia, como el servir a Dios y gozar de sus promesas en el presente y en el futuro. Pero al ver tantos males y problemas en nuestra vida no anhelaremos no haber nacido, porque aún en el sufrimiento hemos de encontrar un propósito a nuestra vida.

b) Cuestiona por qué no fue aborto. Según Job, ser aborto es mejor que venir a este mundo lleno de sufrimiento y dolor. Considera que es preferible que su desarrollo físico hubiese sido suspendido desde la matriz de su madre que llegar a esta vida de tantos pesares. Desea ser “como uno de los pequeñitos que nunca vieron luz”, o sea, la luz de este mundo. Es común en el corazón humano el deseo de la vida cuando nos encontramos en buenas condiciones físicas, económicas y sociales; pero no es así cuando sufrimos aflicción. Muchas de nuestras preguntas no tienen respuesta en este mundo, menos si cuestionamos sin sabiduría.

c) Considera mejor la muerte. Las palabras de Job nos ayudan a comprender cómo el dolor y la angustia intensos pueden llevar al hombre a desear la muerte. Considera que si estuviera muerto haría compañía a los reyes y potentados de la tierra, los ricos que nadaron en el dinero, pero al morir tuvieron que dejarlo todo. Con la muerte termina la maldad de los impíos y la opresión de los cautivos; allá van chicos y grandes, esclavos y libres, ricos y pobres. Si bien es cierto que en Cristo tenemos vida eterna y podemos hablar de la muerte como ganancia (Fil.1.21), como hijos de Dios no apuremos nuestra partida ni intentemos desesperadamente postergarla. A Dios le toca determinar el día y la hora de ella. Lo que Job desea es solamente verse libre de sus problemas, fatigas y aflicción.


III. Ante sus sufrimientos, vv. 20-26

a) La vida es un regalo indeseable. Job le llama “luz” a la vida, pero siente que para los que están sufriendo como él, la vida es indeseable. Por eso desean y esperan ansiosamente la muerte y no llega y de este modo se multiplica el tormento de su corazón. Recordemos que nuestra existencia se debe a la voluntad de Dios y vivimos porque Él nos dio el ser porque así lo quiso, con un plan y un propósito. La búsqueda afanosa de un tesoro nos señala el afán con que Job desea la muerte para poner fin a sus sufrimientos. El estado en que se encontraba no es para menos y así ha pasado a muchos, aunque no estén enfermos gravemente (Jonás 4.3).

b) Sin solución a la vista. Job se siente como una persona que ha perdido el camino y está rodeada de tal forma que no puede escapar. En particular, piensa que su dolor jamás acabará. Aunque es de entenderse esto en el caso de Job, cuidemos que no nos suceda, porque podríamos mostrar ingratitud hacia Dios y falta de fe en Él, lo cual no había en Job. Dios tiene solución a todos nuestros sufrimientos y su gracia nos enseña a vivir en medio de los mayores problemas de la vida terrenal, pero también a morir en los más grandes consuelos.

c) Por tantas pérdidas. Fue terrible y doloroso para Job recibir las noticias de su desgracia una tras otra. La experiencia de la pérdida de sus bienes, sus hijos y finalmente la salud, sería suficiente para que todos pensaran que Dios lo estaba castigando por su pecado. Así piensan comúnmente algunos cuando ven el sufrimiento ajeno. Job teme que sus amigos que están allí con el sospechen que es un hipócrita. Esto también le quita la paz y le produce turbaciones.


Conclusión:

Que nuestro lamento en la tribulación sea siempre para gloria de Dios y estemos conformes con su santa voluntad.


CATECISMO MAYOR

Pregunta 29

¿Cuál será el castigo del pecado en el mundo venidero?

El castigo del pecado en el mundo venidero será la separación eterna de la saludable presencia de Dios, y los tormentos más graves, tanto en alma como en cuerpo, en el fuego del infierno por siempre y sin intermisión[1]. [1]2 Ts.1. 9; Mr.9.43, 44, 46, 48; Lc.16. 24


APLICACIÓN DE LA LECCION

ANÁLISIS SINTÉTICO / “El Lamento de Job”

Job 3.1-26

1. Maldiciendo el día de su concepción

2. Maldiciendo el día de su nacimiento

3. Deseando la muerte antes de nacer

4. Deseando nunca haber visto la luz

5. Deseando no haber nacido nunca


Cuestionario

1. ¿Cuál es la razón por la que Job maldice el día que nació?

2. ¿Qué dice de la noche en que fue concebido, y el día que nació?

3. ¿En dónde deseaba haber muerto Job?

4. ¿Por qué deseaba Job ser un aborto?

5. ¿Qué dice Job que le sucedió?


Enseñanzas Prácticas

1. Cuando el hombre es sometido al fuego de la prueba para acrisolar su fe y su fidelidad, no tiene en claro la magnitud de todas las cosas que va a sufrir a manos del diablo, quien es el que se encarga, con la permisión de Dios, de ejecutar las formas a las que se sujetará el probando.

2. Cuando el cristiano se encuentra en medio de los dolores que el proceso de la prueba produce en el cuerpo, vienen al pensamiento un sinfín de cosas, en las que predominan las negativas, las cuales expresamos en aquellos momentos angustiosos, tal y como lo registran las Escritura en el caso de Job y de Jeremías, entre otros.


ILUSTRACIÓN. Las promesas de Dios

Un comerciante regresó a su casa desesperado; se echó en un sillón y dijo: —¡Todo se ha perdido! Alguien dijo: —¿Qué quieres decir? —¡Ay! —contestó—, hemos tenido que despedir a los obreros; nuestro negocio ha quebrado, nada queda, todo se ha perdido. —Papá, ¡pero yo no me he perdido! —exclamó una niña desde el otro lado de la sala. Y la esposa, llena de optimismo, vino diciendo: —Ánimo, esposo mío, yo te quedo. Y la abuela, subiéndose los lentes a la frente, dijo: —Hijo mío, te quedan todas las promesas de Dios. Entonces se echó en lágrimas, el comerciante exclamó: —¡Cuán ingrato soy! ¡Tantas cosas buenas me quedan, Dios mío perdóname! Es verdad que muchas veces nos lamentamos en las pruebas, pero si meditamos en las Escrituras, nos daremos cuenta de que las promesas de Dios nunca nos faltarán.



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